Las oraciones de Dios: cómo orar como enseña la Biblia

Jesús no le dio a sus discípulos un sistema de oración; les dio un Padre. Reflexión sobre las oraciones que la Biblia enseña a hacer. Reflexión del Día 30 del plan La Biblia en un año.

El versículo

"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén." Mateo 6:9-13 (RV60)

Y la promesa práctica de Pablo, que une oración y paz:

"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones." Filipenses 4:6-7 (RV60)

Contexto

Cuando los discípulos le pidieron a Jesús "enséñanos a orar" (Lucas 11:1), no le pidieron una lista de cosas. Le pidieron una manera. Jesús respondió con lo que llamamos hoy el Padre Nuestro. Es una oración tan corta que cabe en un minuto y tan profunda que dos mil años de iglesia no la han agotado. La Biblia entera entrena al creyente a orar — los Salmos como cancionero, los profetas como intercesores, Jesús como modelo, Pablo como aplicador pastoral.

Pablo, en Filipenses 4, hace algo notable: liga la oración a la paz. No la promete a todos, sino al que ora "con acción de gracias" en lugar de afán. Es una secuencia que la Biblia repite: oración honesta más gratitud igual paz que sobrepasa todo entendimiento.

Significado

Las oraciones de Dios — las que él enseñó y aceptó — tienen cinco rasgos comunes en la Biblia.

Primera: están dirigidas al Padre. "Padre nuestro." No empiezan en el problema; empiezan en la relación. La oración cristiana es conversación de hijo a Padre, no de cliente a oficina.

Segunda: ponen a Dios primero. "Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad." Tres peticiones para Dios antes que cuatro para el orante. Mateo 6:33 lo resume: "buscad primeramente el reino de Dios."

Tercera: incluyen lo cotidiano. "El pan nuestro de cada día." La oración bíblica no se avergüenza de pedir lo concreto. Dios se ocupa de listas de mercado, de salud, de trabajo, de hijos. No hay petición demasiado pequeña.

Cuarta: confiesan y perdonan. "Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos." Dos verbos atados: recibir el perdón y darlo. Mateo 6:14-15 lo subraya: la actitud hacia los que nos ofenden afecta nuestra relación con Dios.

Quinta: piden protección. "No nos metas en tentación, mas líbranos del mal." La oración cristiana no se cree invulnerable. Pide guarda.

La Biblia muestra oraciones en muchas formas. La oración silenciosa de Ana (1 Samuel 1:13). El grito de Bartimeo (Marcos 10:47). La oración intercesora de Moisés (Éxodo 32:11-14). La acción de gracias del salmista (Salmo 100). El gemido del Espíritu (Romanos 8:26). Todas son válidas. El requisito no es la elocuencia, es la verdad.

Y conviene recordar el secreto de Mateo 6:5-6: "tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto." Las oraciones de Dios prefieren la sinceridad de un cuarto cerrado a la elocuencia de una plaza pública.

Cómo aplicarlo

  1. Memoriza el Padre Nuestro. Es la oración modelo de Jesús, no un texto litúrgico antiguo. Reza despacio cada petición.
  2. Empieza con el nombre, no con la lista. Antes de pedir, di "Padre". La relación precede la petición.
  3. Suma acción de gracias. Filipenses 4:6. Una petición sin gratitud se vuelve queja; con gratitud, oración.
  4. Cierra con perdón. Marcos 11:25: "cuando estéis orando, perdonad." Antes de levantarte, libera al que te ofendió.
  5. Ora con la Biblia abierta. Cuando faltan palabras, lee un salmo en voz alta. La Biblia te presta sus oraciones.

Versículos relacionados

Reflexión

Las oraciones de Dios no son las que dicen las palabras correctas. Son las que llevan al Padre lo que es verdad. Si hoy te cuesta orar, no hagas más complicado lo que Jesús hizo simple. Empieza con "Padre". Sigue con cinco peticiones del Padre Nuestro. Cierra con un "gracias". Lo demás vendrá. La Biblia es testigo: el Padre nunca rechaza la oración de un hijo que le habla con verdad.

Preguntas frecuentes

¿Qué oraciones le agradan a Dios?

Las que se hacen en el nombre de Jesús, según la voluntad de Dios y desde un corazón humilde. 1 Juan 5:14: "si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye". Mateo 6 enseña a orar "no como los hipócritas": sin teatro, con palabras sencillas y verdaderas.

¿Cuál es la oración modelo en la Biblia?

El Padre Nuestro (Mateo 6:9-13). Jesús lo dio a sus discípulos cuando le pidieron "enséñanos a orar" (Lucas 11:1). Tiene siete peticiones que cubren toda la vida: el nombre de Dios, su reino, su voluntad, el pan diario, el perdón, la guarda de la tentación, la liberación del mal.

¿Cómo orar cuando no sé qué decir?

Romanos 8:26 dice que "el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles". Cuando faltan las palabras, abre un Salmo (los Salmos 23, 51, 91, 103, 121, 139 son entradas naturales) y léelo a Dios. Las palabras de la Biblia se vuelven tu oración.

¿Cuánto tiempo debe durar mi oración?

La Biblia no fija un tiempo. El Padre Nuestro tiene menos de un minuto. La oración del fariseo y el publicano contrasta nueve líneas con cinco palabras: "Dios, sé propicio a mí, pecador" (Lucas 18:13). Mejor que medir minutos, mide la sinceridad.

¿Por qué algunas oraciones no son contestadas?

Santiago 4:3 menciona oraciones pedidas "mal, para gastar en vuestros deleites". 1 Pedro 3:7 advierte que ciertos comportamientos "estorban" la oración. Otras veces, Dios responde con "no" o "todavía no" por amor al que pide (2 Corintios 12:9). La oración cristiana confía en quién contesta, no solo en cómo.