Día 171

Ven, Espíritu Santo

Sabiduría Salmos 76:1-12
Nuevo Testamento Hechos 13:42-14:7
Antiguo Testamento 1 Reyes 7:23-8:21

Introducción

Pasar tiempo en la presencia de Dios es la actividad más importante de tu vida. Necesitas la presencia de Dios en tu vida más de lo que necesitas ninguna otra cosa. Pero, ¿dónde encuentras la presencia de Dios?

Recuerdo muy bien la primera vez que escuché a alguien hacer una de las oraciones más antiguas de la iglesia: «Ven, Espíritu Santo», ¡con una expectativa real de que el Espíritu Santo vendría! Era un domingo por la noche del año 1982. Habíamos tenido un encuentro en la cripta después del servicio vespertino de HTB. Al orar «Ven, Espíritu Santo» vimos cómo sucedieron unas cosas notables. Vimos a la gente ser llena del Espíritu Santo con manifestaciones físicas similares a aquellas descritas en el libro de los Hechos cuando habla del día de Pentecostés. Vimos sanaciones físicas extraordinarias que sucedieron al día siguiente cuando alguien oró de nuevo diciendo «Ven, Espíritu Santo».

Dios siempre está presente con Su pueblo por medio del Espíritu Santo. Cuando oras «Ven, Espíritu Santo» estás pidiendo un mayor sentido de la presencia de Dios. En el Nuevo Testamento hubo veces en las que el Espíritu Santo llenó a una reunión de personas de manera soberana y espontánea (Hechos 2:2; 10:44). También hay otras veces en las que los discípulos oraron pidiendo el Espíritu Santo: «Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno» (4:31). En el pasaje del Antiguo Testamento de hoy leemos cómo «la gloria del Señor había llenado el templo» (1 Reyes 8:11).

Cada uno de los pasajes de hoy nos dice algo acerca de cómo disfrutar de la presencia de Dios que viene por medio del Espíritu Santo y nos da poder.

Sabiduría

Salmos 76:1-12

Salmo 76

Al director musical. Acompáñese con instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Cántico.

1 Dios es conocido en Judá;
su nombre es exaltado en Israel.
2 En Salén se halla su santuario;
en Sión está su morada.
3 Allí hizo pedazos las centelleantes saetas,
los escudos, las espadas, las armas de guerra.

4 Estás rodeado de esplendor;
eres más imponente que las montañas eternas.
5 Los valientes yacen ahora despojados;
han caído en el sopor de la muerte.
Ninguno de esos hombres aguerridos
volverá a levantar sus manos.
6 Cuando tú, Dios de Jacob, los reprendiste,
quedaron pasmados jinetes y corceles.

7 Tú, y sólo tú, eres de temer.
¿Quién puede hacerte frente
cuando se enciende tu enojo?
8 Desde el cielo diste a conocer tu veredicto;
la tierra, temerosa, guardó silencio
9 cuando tú, oh Dios, te levantaste para juzgar,
para salvar a los pobres de la tierra.
10 La furia de Edom se vuelve tu alabanza;
lo que aún queda de Jamat se vuelve tu corona.

11 Hagan votos al Señor su Dios, y cúmplanlos;
que todos los países vecinos
paguen tributo al Dios temible,
12 al que acaba con el valor de los gobernantes,
¡al que es temido por los reyes de la tierra!

Comentario

1. Anhelo de estar en la poderosa presencia de Dios

El templo de Jerusalén no era primordialmente un lugar de sacrificio, sino el lugar de la presencia de Dios. El salmista escribe: «Dios es conocido en Judá; su nombre es exaltado en Israel. En Salem se halla su santuario; en Sión está su morada» (vv.1–2). «Salem» es el antiguo nombre jebuseo para Jerusalén. «Sión» es una palabra que se usa con frecuencia para referirse a Jerusalén como el punto focal de la presencia de Dios entre su pueblo en el Antiguo Testamento. Este es el lugar de su tienda (donde «reside»), donde Dios mora.

Esta es la razón por la que el pueblo de Dios tenía tanta pasión por Jerusalén y particularmente por el templo. Anhelaban —al igual que nosotros lo hacemos en nuestro interior— la presencia de Dios. La sorprendente verdad es que, por medio de Jesús, podemos conocer la presencia de Dios en nosotros y entre nosotros —Su pueblo—dondequiera que estemos. Él mora en ti por su Espíritu.

Oración

Señor, deseo tu presencia dentro de mí. Gracias porque Tu morada está con Tu pueblo. Te pedimos que nos llenes hoy otra vez con tu Espíritu Santo y hagas Tu nombre grande entre nosotros.

Nuevo Testamento

Hechos 13:42-14:7

42 Al salir ellos de la sinagoga, los invitaron a que el siguiente sábado les hablaran más de estas cosas. 43 Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos fieles acompañaron a Pablo y a Bernabé, los cuales en su conversación con ellos les instaron a perseverar en la gracia de Dios.

44 El siguiente sábado casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra del Señor. 45 Pero cuando los judíos vieron a las multitudes, se llenaron de celos y contradecían con maldiciones lo que Pablo decía.

46 Pablo y Bernabé les contestaron valientemente: «Era necesario que les anunciáramos la palabra de Dios primero a ustedes. Como la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, ahora vamos a dirigirnos a los gentiles. 47 Así nos lo ha mandado el Señor:

»“Te he puesto por luz para las naciones,
a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra.” »

48 Al oír esto, los gentiles se alegraron y celebraron la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna.

49 La palabra del Señor se difundía por toda la región. 50 Pero los judíos incitaron a mujeres muy distinguidas y favorables al judaísmo, y a los hombres más prominentes de la ciudad, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé. Por tanto, los expulsaron de la región. 51 Ellos, por su parte, se sacudieron el polvo de los pies en señal de protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. 52 Y los discípulos quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

En Iconio

14En Iconio, Pablo y Bernabé entraron, como de costumbre, en la sinagoga judía y hablaron de tal manera que creyó una multitud de judíos y de griegos. 2 Pero los judíos incrédulos incitaron a los gentiles y les amargaron el ánimo contra los hermanos. 3 En todo caso, Pablo y Bernabé pasaron allí bastante tiempo, hablando valientemente en el nombre del Señor, quien confirmaba el mensaje de su gracia, haciendo señales y prodigios por medio de ellos. 4 La gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban de parte de los judíos, y otros de parte de los apóstoles. 5 Hubo un complot tanto de los gentiles como de los judíos, apoyados por sus dirigentes, para maltratarlos y apedrearlos. 6 Al darse cuenta de esto, los apóstoles huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores, 7 donde siguieron anunciando las buenas nuevas.

Comentario

2. Llenarse de la poderosa presencia de Dios

Desde el día de Pentecostés, la gracia de Dios que da poder vino sobre Su pueblo. En el pasaje de hoy leemos que fueron, un vez más «llenos […] del Espíritu Santo» (13:52). Todo cristiano tiene ahora el Espíritu Santo morando en él (Romanos 8:9).

En este pasaje, vemos el impacto de la presencia de Dios que colma de poder cuando estás lleno del Espíritu Santo:

  • Efectividad

En Antioquía, las masas se reunían para oír la palabra del Señor (Hechos 13:44–45). En Iconio «hablaron de tal manera que creyó una multitud de judíos y de griegos» (14:1).

El Señor confirmó su mensaje permitiéndoles hacer señales y prodigios (v.3). Esto no significa que todo el mundo en la iglesia disfrutarán de una salud perfecta en esta vida. Más bien, vemos una anticipación del reino de Dios futuro para que el evangelio pueda avanzar y triunfar.

  • Oposición

No des por sentado que si Dios está contigo no encontrarás ninguna oposición significativa. Estos incidentes nos recuerdan que de hecho, suele ser lo contrario. El enemigo intenta fomentar oposición y dificultades donde Dios está obrando.

En Antioquía, algunas personas «se llenaron de celos y contradecían con maldiciones lo que Pablo decía» (13:45). «Provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé. Por tanto, los expulsaron de la región» (v.50)

En Iconio, aquellos que se negaron a creer «incitaron a los gentiles y les amargaron el ánimo contra los hermanos» (14:2). Tramaron «maltratarlos y apedrearlos» (v.5).

  • Gozo

Tu felicidad no depende de lo que te esté ocurriendo. Hay una alegría profunda que vino de la presencia de Dios. En medio de toda la oposición y después de haber sido forzados a abandonar Antioquía, los discípulos fueron a la siguiente ciudad, Iconio, «llenos de alegría y del Espíritu Santo» (Hechos 13:52).

  • Valentía

El Espíritu Santo te dará la valentía a pesar de la oposición. En Antioquía «Pablo y Bernabé les contestaron valientemente: “Era necesario que les anunciáramos la palabra de Dios primero a ustedes”» (v.46). En Iconio «Pablo y Bernabé pasaron allí bastante tiempo, hablando valientemente en el nombre del Señor» (14:3). A pesar de la oposición y del «complot» que estaba en marcha (v.5), continuaron «anunciando las buenas nuevas» (v.7).

Oración

Señor, lléname hoy con el Espíritu Santo y con gozo. Ayúdame a hablar tan efectivamente que muchos crean. Ayúdame a no desanimarme por la oposición, los complots o las revueltas. Dame la audacia para hablar valientemente acerca de Ti. Te pido que confirmes el mensaje de Tu gracia con señales y prodigios milagrosos.

Antiguo Testamento

1 Reyes 7:23-8:21

23 Hizo también una fuente circular de metal fundido, que medía cuatro metros y medio de diámetro y dos metros con veinticinco centímetros de alto. Su circunferencia, medida a cordel, era de trece metros y medio. 24 Debajo del borde hizo dos hileras de figuras de calabazas, diez por cada medio metro, las cuales estaban fundidas en una sola pieza con la fuente.

25 La fuente descansaba sobre doce bueyes, que tenían sus cuartos traseros hacia adentro. Tres bueyes miraban al norte, tres al oeste, tres al sur y tres al este. 26 El grosor de la fuente era de ocho centímetros, y su borde, en forma de copa, se asemejaba a un capullo de azucena. Tenía una capacidad de cuarenta y cuatro mil litros.

27 También hizo diez bases de bronce, cada una de las cuales medía un metro con ochenta centímetros de largo y un metro con ochenta centímetros de ancho, por un metro con treinta y cinco centímetros de alto. 28 Estaban revestidas con paneles entre los bordes, 29 y en los paneles había figuras de leones, bueyes y querubines, mientras que en los bordes, por encima y por debajo de los leones y los bueyes, había guirnaldas repujadas. 30 Cada base tenía cuatro ruedas de bronce con ejes también de bronce, y por debajo de su lavamanos se apoyaba sobre cuatro soportes fundidos que tenían guirnaldas en cada lado. 31 La boca del lavamanos estaba dentro de una corona, y sobresalía cuarenta y cinco centímetros; era redonda, y con su pedestal medía sesenta y siete centímetros. Alrededor de la boca había entalladuras, pero sus paneles eran cuadrados, no redondos. 32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los paneles, y los ejes de las ruedas estaban unidos a la base. Cada rueda medía sesenta y siete centímetros de diámetro 33 y estaba hecha de metal fundido, como las ruedas de los carros, con sus ejes, aros, rayos y cubos.

34 Cada base tenía cuatro soportes unidos a ella, uno en cada esquina. 35 En la parte superior de la base había un marco redondo de veintidós centímetros. Los soportes y paneles formaban una misma pieza con la parte superior de la base. 36 Sobre las superficies de los soportes y sobre los paneles Hiram grabó querubines, leones y palmeras, con guirnaldas alrededor, según el espacio disponible. 37 De ese modo hizo las diez bases, las cuales fueron fundidas en los mismos moldes y eran idénticas en forma y tamaño.

38 Hiram hizo también diez lavamanos de bronce, uno para cada base. Cada uno de ellos medía un metro con ochenta centímetros y tenía capacidad para ochocientos ochenta litros. 39 Colocó cinco de las bases al lado derecho del templo y cinco al lado izquierdo. La fuente de metal la colocó en la esquina del lado derecho, al sureste del templo. 40 También hizo las ollas, las tenazas y los aspersorios.

Así Hiram terminó todo el trabajo que había emprendido para el rey Salomón en el templo del Señor, es decir:

41 las dos columnas;

los dos capiteles en forma de tazón que coronaban las columnas;

las dos redes que decoraban los capiteles;

42 las cuatrocientas granadas, dispuestas en dos hileras para cada red;

43 las diez bases con sus diez lavamanos;

44 la fuente de metal y los doce bueyes que la sostenían;

45 las ollas, las tenazas y los aspersorios.

Todos esos utensilios que Hiram le hizo al rey Salomón para el templo del Señor eran de bronce bruñido. 46 El rey los hizo fundir en moldes de arcilla en la llanura del Jordán, entre Sucot y Saretán. 47 Eran tantos los utensilios que Salomón ni los pesó, así que no fue posible determinar el peso del bronce.

48 Salomón también mandó hacer los otros utensilios que estaban en el templo del Señor, es decir:

el altar de oro;

la mesa de oro sobre la que se ponía el pan de la Presencia;

49 los candelabros de oro puro, cinco en el lado sur y cinco en el lado norte, en frente del Lugar Santísimo;

la obra floral, las lámparas y las tenazas, que también eran de oro;

50 las copas, las despabiladeras, los aspersorios, la vajilla y los incensarios;

y los goznes de oro para las puertas del Lugar Santísimo, como también para las puertas de la nave central del templo.

51 Una vez terminada toda la obra que el rey había mandado hacer para el templo del Señor, Salomón hizo traer el oro, la plata y los utensilios que su padre David había consagrado, y los depositó en el tesoro del templo del Señor.

Traslado del arca al templo

8Entonces el rey Salomón mandó que los ancianos de Israel, y todos los jefes de las tribus y los patriarcas de las familias israelitas, se congregaran ante él en Jerusalén para trasladar el arca del pacto del Señor desde Sión, la Ciudad de David. 2 Así que en el mes de etanim, durante la fiesta del mes séptimo, todos los israelitas se congregaron ante el rey Salomón. 3 Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes alzaron el arca. 4 Con la ayuda de los levitas, trasladaron el arca del Señor junto con la Tienda de reunión y con todos los utensilios sagrados que había en ella.

5 El rey Salomón y toda la asamblea de Israel reunida con él delante del arca sacrificaron ovejas y bueyes en tal cantidad que fue imposible llevar la cuenta. 6 Luego los sacerdotes llevaron el arca del pacto del Señor a su lugar en el santuario interior del templo, que es el Lugar Santísimo, y la pusieron bajo las alas de los querubines. 7 Con sus alas extendidas sobre ese lugar, los querubines cubrían el arca y sus travesaños. 8 Los travesaños eran tan largos que sus extremos se podían ver desde el Lugar Santo, delante del Lugar Santísimo, aunque no desde afuera; y ahí han permanecido hasta hoy. 9 En el arca sólo estaban las dos tablas de piedra que Moisés había colocado en ella en Horeb, donde el Señor hizo un pacto con los israelitas después de que salieron de Egipto.

10 Cuando los sacerdotes se retiraron del Lugar Santo, la nube llenó el templo del Señor. 11 Y por causa de la nube, los sacerdotes no pudieron celebrar el culto, pues la gloria del Señor había llenado el templo.

12 Entonces Salomón declaró:

« Señor, tú has dicho que habitarías en la oscuridad de una nube, 13 y yo te he construido un excelso templo, un lugar donde habites para siempre.»

14 Luego se puso de frente para bendecir a toda la asamblea de Israel que estaba allí de pie, 15 y dijo:

«Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que con su mano ha cumplido ahora lo que con su boca le había prometido a mi padre David cuando le dijo: 16 “Desde el día en que saqué de Egipto a mi pueblo Israel, no elegí ninguna ciudad de las tribus de Israel para que en ella se me construyera un templo donde yo habitara, sino que elegí a David para que gobernara a mi pueblo Israel.”

17 »Pues bien, mi padre David tuvo mucho interés en construir un templo en honor del Señor, Dios de Israel, 18 pero el Señor le dijo: “Me agrada que te hayas interesado en construir un templo en mi honor. 19 Sin embargo, no serás tú quien me lo construya, sino un hijo de tus entrañas; él será quien construya el templo en mi honor.”

20 »Ahora el Señor ha cumplido su promesa: Tal como lo prometió, he sucedido a mi padre David en el trono de Israel y he construido el templo en honor del Señor, Dios de Israel. 21 Allí he fijado un lugar para el arca, en la cual está el pacto que el Señor hizo con nuestros antepasados cuando los sacó de Egipto.»

Comentario

3. La poderosa presencia de la gloria de Dios

¿Por qué razón no querrías pasar tiempo con Dios? Nos pasamos horas en las redes sociales, mirando la televisión o las pantallas de nuestros teléfonos. Como escribe Joyce Meyer: «Parece que no tenemos ningún problema en invertir nuestro tiempo en ir detrás de aquellas cosas. La verdad es que el diablo nos combate más en el área de pasar tiempo con Dios de lo que lo hace en ninguna otra área de nuestras vidas cristianas. De hecho, Satanás preferiría mucho más que nos involucráramos en todo tipo de actividades religiosas en vez de pasar tiempo con el Señor».

Este pasaje nos ayuda a comprender lo increíble que es pasar tiempo en la presencia de Dios, el extraordinario privilegio que está a tu disposición como seguidor de Jesús.

Este pasaje del Antiguo Testamento, acerca de la construcción del templo físico de Jerusalén (lugar donde Dios morará para siempre 8:13), adquiere un significado completamente nuevo cuando lo lees a la luz del Nuevo Testamento. El templo de Jerusalén prefigura la morada de Dios dentro de los corazones de los creyentes en el Nuevo Testamento.

El arca de la alianza (o arca del pacto) representaba en particular la presencia de Dios. El apogeo de este templo, tanto al ser preparado para su uso (vv.3–9) como en la alabanza de Salomón (vv.15–21), era la colocación del arca de la alianza en el mismo. El arca no tenía nada más que «las dos tablas de piedra que Moisés había colocado en ella» (v.9) o en otras palabras los Diez Mandamientos. Cuando tú —el pueblo de Dios— vives bajo la palabra de Dios, descubres que el Espíritu de Dios acrecienta tu experiencia de la presencia de Dios.

Leemos: «Cuando los sacerdotes se retiraron del Lugar Santo, la nube llenó el templo del Señor. Y por causa de la nube, los sacerdotes no pudieron celebrar el culto, pues la gloria del Señor había llenado el templo» (vv.10–11).

Cuando oramos «Ven, Espíritu Santo», estamos orando por un acrecentado sentido de la presencia de Dios entre nosotros. Estos es lo que solemos experimentar frecuentemente cuando hacemos esa oración.

Aunque Dios está presente en todas partes, no siempre sentimos Su presencia. Seguramente, lo que se describe como un sentido acrecentado de la presencia de Dios es lo que Salomón estaba describiendo cuando dijo: «Yo te he construido un excelso templo, un lugar donde habites para siempre» (v.13).

Puede haber momentos particulares en los que experimentemos la presencia de Dios al estar con los demás, pero también puedes experimentar esta presencia al pasar tiempo a solas con Él.

Aunque no tienes que ser legalista con este tema, tener un tiempo regular con Dios ayuda. Al leer la Biblia, hablar con tu Padre en oración, escuchar a veces música cristiana o simplemente quedarte sentado en silencio, comienzas a experimentar la presencia de Dios. De hecho, a veces la oración «Ven, Espíritu Santo» puede ser respondida en forma de una paz total, calma y quietud.

Alabado seas Señor porque, así como Tu gloria llenó el templo de Salomón, ahora Tu gloria llena a Tu pueblo. Gracias porque todas tus promesas se cumplen en nosotros (2 Corintios 1:20).

Oración

Ven, Espíritu Santo, haz que se cumpla Tu promesa entre nosotros otra vez hoy. Gracias porque cada vez que oramos «Ven, Espíritu Santo», el Espíritu Santo viene y experimentamos un acrecentado sentido de la presencia de Dios entre nosotros. Ayúdame a priorizar mi tiempo y disfrutar Tu maravillosa presencia conmigo.

Añadidos de Pippa

Hechos 13:50

«Pero los judíos incitaron a mujeres muy distinguidas y favorables al judaísmo, y a los hombres más prominentes de la ciudad, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé. Por tanto, los expulsaron de la región».

Es triste que aquellas mujeres temerosas de Dios se vieran atrapadas por los celos que sintieron los judíos (v.45) y se pusieran en contra de Pablo y Bernabé. Hasta la gente de Dios puede recibir influencias nocivas, necesitamos sabiduría y discernimiento.

Versículo del día

Hechos 13:52

'Y los discípulos quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.'
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