Día 79

Dios es bueno todo el tiempo

Sabiduría Salmos 35:19-28
Nuevo Testamento Lucas 3:1-22
Antiguo Testamento Números 9:15-11:3

Introducción

De todas las prisiones que Pippa y yo hemos visitado alrededor del mundo, esta era la peor. Está ubicada en Lusaka, Zambia. La prisión fue edificada en 1950 para albergar a 250 hombres. Hoy tiene más de 1300. Las celdas, que fueron construidas para albergar a 50, son ahora el hogar de más de 150 hombres. Están encerrados en sus celdas desde las ocho de la noche hasta las ocho de la mañana. No hay suficiente espacio para que todos duerman al mismo tiempo y deben turnarse. El hedor y el calor en dichas celdas son insoportables. Si los prisioneros no tienen sida o tuberculosis al ingresar a la cárcel, es muy probable que se infecten al poco tiempo.

Las celdas están emplazadas alrededor de un patio ubicado en el centro del penal. Tuvimos una reunión allí, quizá porque no había nada más para hacer, prácticamente asistieron todos los internos. La reunión fue dirigida por un hombre que llevaba cuatro años esperando que trataran su caso ante la corte. Era un pastor cristiano que había sido acusado de cargos menores (por los que si hubiera sido juzgado en Inglaterra, probablemente hubiera recibido una multa menor). Pese a que seguramente era inocente, este hombre llevaba cuatro años languideciendo en la prisión, sin ser hallado culpable aún, sin pasar por un proceso judicial, sin saber cuándo sería liberado... sin saber si alguna vez lograría ser libre…

Nunca olvidaré sus palabras al comenzar la reunión: «Dios es bueno, todo el tiempo». He allí un hombre que tenía una confianza absoluta en la bondad de Dios no debido a sus circunstancias sino a pesar de ellas. Sabía y había experimentado la bondad de Dios en medio de gran sufrimiento. Como resultado, aunque se encontraba en pésimas condiciones dentro de la prisión, seguía el ejemplo de Jesús y «anduvo haciendo el bien» (Hechos 10:38).

John Wesley dijo una vez: «Haz todo el bien que puedas, por todos los medios que puedas, en todas las formas que puedas, en todos los lugares que puedas, en todas las ocasiones que puedas, a toda la gente que puedas, tanto como puedas».

Sabiduría

Salmos 35:19-28

19 No dejes que de mí se burlen
 mis enemigos traicioneros;
no dejes que se guiñen el ojo
 los que me odian sin motivo.
20 Porque no vienen en son de paz,
 sino que urden mentiras
 contra la gente apacible del país.
21 De mí se ríen a carcajadas, y exclaman:
 «¡Miren en lo que vino a parar!»

22 Señor, tú has visto todo esto;
 no te quedes callado.
 ¡Señor, no te alejes de mí!
23 ¡Despierta, Dios mío, levántate!
 ¡Hazme justicia, Señor, defiéndeme!
24 Júzgame según tu justicia, Señor mi Dios;
 no dejes que se burlen de mí.
25 No permitas que piensen: «¡Así queríamos verlo!»
 No permitas que digan: «Nos lo hemos tragado vivo.»

26 Queden avergonzados y confundidos
 todos los que se alegran de mi desgracia;
sean cubiertos de oprobio y vergüenza
 todos los que se creen más que yo.
27 Pero lancen voces de alegría y regocijo
 los que apoyan mi causa,
y digan siempre: «Exaltado sea el Señor,
 quien se deleita en el bienestar de su siervo.»

28 Con mi lengua proclamaré tu justicia,
 y todo el día te alabaré.

Comentario

En todo, Dios obra para tu bien

Seamos sinceros. No todas las personas son buenas. Algunas personas odian sin motivo y actúan de forma maliciosa (v.19).

A lo largo de este pasaje vemos un gran contraste entre las dificultades que David enfrentaba por parte de quienes lo rodeaban y las bondades de Dios. La versión bíblica en inglés The Message presenta dicho contraste al usar cuatro veces la palabra «bueno» pero en contextos diferentes:

  • Ten cuidado con la multitud «no tan buena»

Habrá momentos en tu vida y en la vida de tu comunidad cuando estén bajo ataque de aquellos que hacen «planes traicioneros» (v.20, DHH). «No vienen en son de paz, sino que urden mentiras contra la gente apacible del país» (v.20). «Nada bueno vendrá de ese grupo de gente» (v.20, MSG).

  • Tener un «buen tiempo» no siempre es bueno

David habla del «tiempo bueno» (v.24, MSG) de ese grupo. Estas personas están teniendo «una fiesta a expensas [de David]» (v.19, MSG). Ellos lo odian sin motivo: «…que no se guiñen el ojo los que me odian sin razón» (v.19, DHH). Piensan que están teniendo un «tiempo bueno» pero en verdad lo que hacen no es bueno.

  • Dios hace que todo obre para bien

«Dios es grande; todo obra para el bien de su siervo» (v.27, MSG). Dios toma incluso las cosas malas que se hacen y dicen en tu contra y las usa para bien: «…Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman» (Romanos 8.28).

  • Cuéntale al mundo cuán bueno es Dios

David concluye este salmo celebrando la bondad de Dios. Escribe: «Le contaré al mundo cuán grande y bueno eres. Gritaré “¡Aleluya!” todo el día, cada día» (Salmo 35:38, MSG).

Oración

Señor, ayúdame a recordar tu bondad y confiar en las «buenas cosas» que tienes reservadas para mí.

Nuevo Testamento

Lucas 3:1-22

Juan el Bautista prepara el camino

3En el año quince del reinado de Tiberio César, Poncio Pilato gobernaba la provincia de Judea, Herodes era tetrarca en Galilea, su hermano Felipe en Iturea y Traconite, y Lisanias en Abilene; 2 el sumo sacerdocio lo ejercían Anás y Caifás. En aquel entonces, la palabra de Dios llegó a Juan hijo de Zacarías, en el desierto. 3 Juan recorría toda la región del Jordán predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados. 4 Así está escrito en el libro del profeta Isaías:

«Voz de uno que grita en el desierto:
“Preparen el camino del Señor,
háganle sendas derechas.
5 Todo valle será rellenado,
toda montaña y colina será allanada.
Los caminos torcidos se enderezarán,
las sendas escabrosas quedarán llanas.
6 Y todo mortal verá la salvación de Dios.” »

7 Muchos acudían a Juan para que los bautizara.

—¡Camada de víboras! —les advirtió—. ¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca? 8 Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. Y no se pongan a pensar: “Tenemos a Abraham por padre.” Porque les digo que aun de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham. 9 Es más, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

10 —¿Entonces qué debemos hacer? —le preguntaba la gente.

11 —El que tiene dos camisas debe compartir con el que no tiene ninguna —les contestó Juan—, y el que tiene comida debe hacer lo mismo.

12 Llegaron también unos recaudadores de impuestos para que los bautizara.

—Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros? —le preguntaron.

13 —No cobren más de lo debido —les respondió.

14 —Y nosotros, ¿qué debemos hacer? —le preguntaron unos soldados.

—No extorsionen a nadie ni hagan denuncias falsas; más bien confórmense con lo que les pagan.

15 La gente estaba a la expectativa, y todos se preguntaban si acaso Juan sería el Cristo.

16 —Yo los bautizo a ustedes con agua —les respondió Juan a todos—. Pero está por llegar uno más poderoso que yo, a quien ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. 17 Tiene el rastrillo en la mano para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará con fuego que nunca se apagará.

18 Y con muchas otras palabras exhortaba Juan a la gente y le anunciaba las buenas nuevas. 19 Pero cuando reprendió al tetrarca Herodes por el asunto de su cuñada Herodías, y por todas las otras maldades que había cometido, 20 Herodes llegó hasta el colmo de encerrar a Juan en la cárcel.

Bautismo y genealogía de Jesús

21 Un día en que todos acudían a Juan para que los bautizara, Jesús fue bautizado también. Y mientras oraba, se abrió el cielo, 22 y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma de paloma. Entonces se oyó una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo.»

Comentario

La bondad procede del arrepentimiento y del Espíritu Santo

La gente suele sorprenderse al ver el mensaje de Juan descrito como «buenas nuevas» (v.18). ¡Puede parecer muy negativo para nosotros! Pero la Palabra de Dios siempre constituye «buenas nuevas». La Palabra de Dios vino a Juan el Bautista en el desierto (v.2b). Es un mensaje de «arrepentimiento para el perdón de pecados» (v.3b). El arrepentimiento es bueno; es liberador. Conduce a la libertad y el perdón.

El arrepentimiento debería producir «buen fruto» (v.9). Juan el Bautista dice: «Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento» (v.8). ¿Qué es este «buen fruto»? «Buen fruto» incluye tanto justicia social como moral personal. Es interesante que los ejemplos dados se relacionen en alguna medida con el trabajo y el dinero. ¿A qué se parece la bondad?

  • Generosidad

Aquellos que tienen bienes deben apoyar a quienes no pueden: «El que tiene dos camisas debe compartir con el que no tiene ninguna, y el que tiene comida debe hacer lo mismo» (v.11).

  • Honestidad

Juan le dice a los recaudadores de impuestos: «No cobren más de lo debido» (v.13).

  • Contentamiento

Juan dice a los soldados: «No extorsionen a nadie ni hagan denuncias falsas; más bien confórmense con lo que les pagan» (v.14b).

Juan no es simplemente un predicador de justicia social. Afirma sobre Jesús: «Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego» (v.16b). El fuego simbolizaba la pureza (Números 11:1-3), el poder y la pasión. Cuando Jesús oró, «el Espíritu Santo bajó sobre él en forma de paloma. Entonces se oyó una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo”» (Lucas 3:21-22).

La bondad es una de las características enumeradas por San Pablo como fruto del Espíritu (Gálatas 5:22). Por medio del Espíritu Santo experimentamos la bondad de Dios. Lo que Dios habló a Jesús, te lo dice a ti:

  • Disfruta del hecho de ser hijo de Dios

Dios dijo a Jesús: «Tú eres mi Hijo amado» (Lucas 3:22). Por medio de Jesús eres capaz de llamar a Dios «Padre». Considerando que la relación de Jesús con Dios es única, el apóstol Pablo señala que «Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo» (Gálatas 4:6). Se te confiere la misma experiencia de ser hijo de Dios, por adopción. Esto es vital para tu identidad, tu confianza y tu seguridad.

  • Experimenta el amor de Dios

Dios dice a Jesús: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo» (Lucas 3:22). Ahora bien, como señala Pablo, «Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado» (Romanos 5:5). El Espíritu Santo te da una experiencia de la bondad de Dios y del amor por ti.

  • Aguarda el agrado de Dios

Dios expresa sobre su Hijo Jesús: «… estoy muy complacido contigo» (Lucas 3:22). Cuando el Espíritu de Dios habita en ti, tu vida se vuelve agradable ante él (Romanos 8:8-9).

Al experimentar el amor y la bondad de Dios derramados en tu corazón por medio del Espíritu Santo, el buen fruto del Espíritu Santo crecerá.

Oración

Señor, gracias por amarme como hijo tuyo y gracias porque te complaces en mí. Ayúdame a llevar una vida de generosidad, honestidad y satisfacción, y a dar buen fruto.

Antiguo Testamento

Números 9:15-11:3

La nube sobre el santuario

15 El día en que se armó el santuario, es decir, la Tienda del pacto, la nube lo cubrió, y durante toda la noche cobró apariencia de fuego. 16 Así sucedía siempre: de día la nube cubría el santuario, mientras que de noche cobraba apariencia de fuego. 17 Cada vez que la nube se levantaba de la Tienda, los israelitas se ponían en marcha; y donde la nube se detenía, allí acampaban. 18 Dependiendo de lo que el Señor les indicara, los israelitas se ponían en marcha o acampaban; y todo el tiempo que la nube reposaba sobre el santuario, se quedaban allí. 19 No importaba que se quedara muchos días sobre el santuario; los israelitas obedecían el mandamiento del Señor y no abandonaban el lugar. 20 Lo mismo ocurría cuando la nube reposaba poco tiempo sobre el santuario: cuando el Señor así lo indicaba, los israelitas acampaban o se ponían en marcha. 21 A veces la nube se quedaba una sola noche; pero ya fuera de día o de noche, cuando la nube se levantaba, los israelitas se ponían en marcha. 22 Aunque la nube reposara sobre el santuario un par de días, un mes o más tiempo, los israelitas se quedaban en el campamento y no partían; pero cuando se levantaba, se ponían en marcha. 23 Cuando el Señor así lo indicaba, los israelitas acampaban o se ponían en marcha. Así obedecían el mandamiento del Señor, según lo que el Señor les había dicho por medio de Moisés.

La señal de las trompetas

10El Señor le dijo a Moisés: 2 «Hazte dos trompetas de plata labrada, y úsalas para reunir al pueblo acampado y para dar la señal de ponerse en marcha. 3 Cuando ambas trompetas den el toque de reunión, toda la comunidad se reunirá contigo a la entrada de la Tienda de reunión. 4 Cuando sólo una de ellas dé el toque, se reunirán contigo únicamente los jefes de las tribus de Israel. 5 Al primer toque de avance, se pondrán en marcha las tribus que acampan al este, 6 y al segundo, las que acampan al sur. Es decir, la señal de partida será el toque de avance. 7 Cuando se quiera reunir a la comunidad, el toque de reunión que se dé será diferente.

8 »Las trompetas las tocarán los sacerdotes aaronitas. Esto será un estatuto perpetuo para ustedes y sus descendientes.

9 »Cuando estén ya en su propia tierra y tengan que salir a la guerra contra el enemigo opresor, las trompetas darán la señal de combate. Entonces el Señor se acordará de ustedes y los salvará de sus enemigos.

10 »Cuando celebren fiestas en fechas solemnes o en novilunios, también tocarán trompetas para anunciar los holocaustos y los sacrificios de comunión. Así Dios se acordará de ustedes. Yo soy el Señor tu Dios.»

Desde el Sinaí hasta Parán

11 El día veinte del segundo mes del año segundo, la nube se levantó del santuario del pacto. 12 Entonces los israelitas avanzaron desde el desierto de Sinaí hasta el desierto de Parán, donde la nube se detuvo. 13 A la orden que el Señor dio por medio de Moisés, los israelitas emprendieron la marcha por primera vez.

14 Los primeros en partir fueron los escuadrones que marchaban bajo el estandarte del campamento de Judá. Los comandaba Naasón hijo de Aminadab. 15 Natanael hijo de Zuar comandaba el escuadrón de la tribu de Isacar. 16 Eliab hijo de Helón comandaba el escuadrón de la tribu de Zabulón.

17 Entonces se desmontó el santuario, y los guersonitas y meraritas que lo transportaban se pusieron en marcha.

18 Les siguieron los escuadrones que marchaban bajo el estandarte del campamento de Rubén. Los comandaba Elisur hijo de Sedeúr. 19 Selumiel hijo de Zurisaday comandaba el escuadrón de la tribu de Simeón, 20 y Eliasaf hijo de Deuel comandaba el escuadrón de la tribu de Gad. 21 Luego partieron los coatitas, que llevaban las cosas sagradas. El santuario se levantaba antes de que ellos llegaran al próximo lugar de campamento.

22 Les siguieron los escuadrones que marchaban bajo el estandarte del campamento de Efraín. Los comandaba Elisama hijo de Amiud. 23 Gamaliel hijo de Pedasur comandaba el escuadrón de la tribu de Manasés, 24 y Abidán hijo de Gedeoni comandaba el escuadrón de la tribu de Benjamín.

25 Por último, a la retaguardia de todos los campamentos, partieron los escuadrones que marchaban bajo el estandarte del campamento de Dan. Los comandaba Ajiezer hijo de Amisaday. 26 Paguiel hijo de Ocrán comandaba el escuadrón de la tribu de Aser, 27 y Ajirá hijo de Enán comandaba el escuadrón de la tribu de Neftalí. 28 Éste era el orden de los escuadrones israelitas, cuando se ponían en marcha.

Moisés invita a Hobab

29 Entonces Moisés le dijo al madianita Hobab hijo de Reuel, que era su suegro:

—Estamos por partir hacia la tierra que el Señor prometió darnos. Ven con nosotros. Seremos generosos contigo, ya que el Señor ha prometido ser generoso con Israel.

30 —No, no iré —respondió Hobab—; quiero regresar a mi tierra y a mi familia.

31 —Por favor, no nos dejes —insistió Moisés—. Tú conoces bien los lugares del desierto donde debemos acampar. Tú serás nuestro guía. 32 Si vienes con nosotros, compartiremos contigo todo lo bueno que el Señor nos dé.

Israel se pone en marcha

33 Los israelitas partieron de la montaña del Señor y anduvieron por espacio de tres días, durante los cuales el arca del pacto del Señor marchaba al frente de ellos para buscarles un lugar donde acampar. 34 Cuando partían, la nube del Señor permanecía sobre ellos todo el día. 35 Cada vez que el arca se ponía en marcha, Moisés decía:

«¡Levántate, Señor!
Sean dispersados tus enemigos;
huyan de tu presencia los que te odian.»

36 Pero cada vez que el arca se detenía, Moisés decía:

«¡Regresa, Señor,
a la incontable muchedumbre de Israel!»

El fuego del Señor en Taberá

11Un día, el pueblo se quejó de sus penalidades que estaba sufriendo. Al oírlos el Señor, ardió en ira y su fuego consumió los alrededores del campamento. 2 Entonces el pueblo clamó a Moisés, y éste oró al Señor por ellos y el fuego se apagó. 3 Por eso aquel lugar llegó a ser conocido como Taberá, pues el fuego del Señor ardió entre ellos.

Comentario

Dios ha prometido darte buenas cosas

Moisés le dijo a su suegro: «…el Señor ha prometido tratar con bondad a Israel» (10:29, DHH). Lo instó a que fuera con ellos: «…compartiremos contigo todo lo bueno que el Señor nos conceda» (v.32, DHH).

Moisés, junto con el pueblo de Dios, había experimentado en gran medida la bondad de Dios. Dios los había guiado con «nube» y «fuego», simbolizando su presencia (9:16). Este es solo un ejemplo de la bondad que se evidencia a lo largo de la historia del pueblo de Dios.

Pese a la bondad de Dios hacia ellos, su pueblo «se quejó de… [las] penalidades que estaba sufriendo» (11:1). En otra ocasión en el desierto murmuraron sobre sus líderes, Moisés y Aarón (Éxodo 16:2). En ocasiones, cuando olvidamos la bondad que Dios nos ha mostrado, nos quejamos de nuestra situación y puede que aun culpemos a nuestros líderes. Pero dentro de lo posible, los líderes necesitan de nuestro apoyo y aliento.

Todos debemos recordar la bondad de Dios hacia nosotros, en especial en Cristo, que es el «sumo sacerdote de los bienes definitivos» que Dios concede (Hebreos 9:11). Quejarse nos mantiene cautivos, mientras que recordar la fidelidad de Dios nos hace libres. La alabanza, la gratitud y la adoración son el antídoto para las quejas y las murmuraciones.

Oración

Te alabo, Dios, por todas tus bondades hacia mí, por las buenas nuevas de Jesús, por tu perdón, por tu amor por mí, por el Espíritu Santo y el amor de Dios derramado en mi corazón, por el hecho de que te deleitas en mí y me rescatas. Gracias, Señor, por todas tus bendiciones, por tu provisión, por la libertad, por mis amigos, mi familia y cada bendición espiritual en las esferas celestiales. «Dios es bueno, todo el tiempo».

Añadidos de Pippa

Pippa añade:

Números 11:1-3

«Un día, el pueblo se quejó de sus penalidades […]. Al oírlos el Señor, ardió en ira y su fuego consumió los alrededores del campamento».

No creo que las quejas sean del agrado de Dios. Esta es una advertencia. ¡Seré un poco más cuidadosa en el futuro!

Versículo del día

Salmo 35:27

Pero lancen voces de alegría y regocijo los que apoyan mi causa, y digan siempre: «Exaltado sea el Señor, quien se deleita en el bienestar de su siervo.»
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Referencias

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. ‘NIV’ is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

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