¿Quién es el Señor?
Una pregunta tan vieja como el Éxodo, con una respuesta que recorre toda la Biblia. Reflexión del Día 350 del plan.
El versículo
“Respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” Éxodo 3:14 (RV60)
Siglos después, el Nuevo Testamento da el paso definitivo:
“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Filipenses 2:10-11 (RV60)
Contexto
La pregunta “¿quién eres tú?” se la hace Moisés al Dios que le habla desde la zarza. Está a punto de ir a Faraón. Necesita un nombre. La respuesta es el nombre divino YHVH (traducido tradicionalmente como “Jehová” o “el Señor”): YO SOY. Es el nombre del Dios que existe por sí mismo, que no depende de otro, que no cambia y que cumple lo que promete.
Filipenses 2 cita, muy probablemente, un himno cristiano primitivo. Pablo lo usa para enseñar humildad, pero el himno en sí es una declaración teológica: Jesús, siendo en forma de Dios, se humilló hasta la muerte; por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo. El título “Señor” que el Antiguo Testamento reservaba a YHVH se aplica ahora a Jesús.
Significado
Preguntar quién es el Señor es, bíblicamente, la pregunta. Todo lo demás se ordena a partir de la respuesta. Si el Señor es quien la Biblia dice que es — eterno, santo, creador, redentor — entonces mi vida se mide por esa realidad, no al revés.
En el Antiguo Testamento, el nombre divino lleva consigo tres afirmaciones: existe (el Dios vivo, frente a los ídolos sin aliento), es fiel (el que recuerda su pacto con Abraham, Isaac y Jacob) y es soberano (el que saca de Egipto con mano fuerte). Conocer al Señor es conocer a ese Dios personal, no una idea abstracta de divinidad.
En el Nuevo Testamento, la confesión fundamental de la iglesia primitiva fue corta y temible: “Jesús es Señor” (Romanos 10:9). En un imperio donde César exigía ese título, la confesión costaba. Llamar “Señor” a Jesús era decir que el poder último del universo no estaba en Roma.
Hoy esa confesión sigue teniendo peso. Decir que Jesús es el Señor significa que no lo es mi trabajo, mi dinero, mi opinión, mi agenda. Es una confesión que reordena la vida entera.
Cómo aplicarlo
- Vuelve a la zarza. Lee Éxodo 3 con calma. Deja que la imagen del fuego que no consume te recuerde a un Dios que no es manejable pero es cercano.
- Reza un Salmo de nombre. El Salmo 8 o el Salmo 113 ayudan a recordar quién es el Señor en términos claros y doxológicos.
- Haz un inventario de señoríos. ¿Qué cosas, miedos o personas están ocupando el lugar del Señor en tu día? Nómbralas y confiesa el señorío de Cristo sobre cada una.
- Memoriza Filipenses 2:5-11. Este himno resume quién es el Señor Jesús en once versículos. Saberlo de memoria afina la teología y el corazón.
- Obedece como respuesta. La prueba de saber quién es el Señor no es el vocabulario, es la obediencia. Escoge una instrucción bíblica concreta para esta semana.
Versículos relacionados
- Salmo 24:10 — “¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria.”
- Isaías 6:3 — “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.”
- Juan 20:28 — “Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”
- Romanos 10:9 — “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
- 1 Timoteo 6:15 — “El bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores.”
Reflexión
Cuando Moisés preguntó el nombre, Dios no le dio una definición de diccionario. Le dio una afirmación: YO SOY. Ese mismo Dios, en Jesucristo, se presenta como el Señor crucificado y resucitado. Saber quién es el Señor no es solo acumular información: es rendirle tu corazón. Que la pregunta de hoy — ¿quién es el Señor? — no se quede en teología; que se convierta en oración y entrega.
Preguntas frecuentes
¿Quién es el Señor según la Biblia?
En el Antiguo Testamento, “el Señor” traduce el nombre divino YHVH: el Dios eterno, creador y libertador de Israel. En el Nuevo Testamento, el título se aplica directamente a Jesús (Filipenses 2:11), reconociendo su divinidad y su autoridad sobre todo.
¿Qué significa confesar a Jesús como Señor?
Según Romanos 10:9, significa reconocer con la boca y creer en el corazón que Jesús es Señor y que Dios le resucitó. Implica someter la vida a su autoridad, no solo admirarlo.
¿Por qué Dios revela su nombre a Moisés?
Para que Israel supiera que su libertador no era un dios tribal más, sino el YO SOY (Éxodo 3:14), el Dios que existe por sí mismo y cumple sus promesas. Ese nombre fundamenta toda la fe bíblica.
¿Cómo vivir bajo el señorío de Cristo?
Orando para rendir cada área de tu vida, leyendo la Palabra para aprender su voluntad, obedeciendo cuando el camino cueste, y recordando que someterse a Él es, al final, someterse al mayor bien.