Día 214

El poder de Su presencia

Sabiduría Salmos 90:1-10
Nuevo Testamento Romanos 15:14-33
Antiguo Testamento 1 Crónicas 12:23-14:17

Introducción

El duque de Wellington manifestó lo siguiente acerca de Napoleón en cierta ocasión: «De él, yo solía decir que su presencia en el campo de batalla suponía una diferencia igual a la de tener 40 000 hombres más». La presencia de un líder fuerte tiene un poderoso efecto. ¡Cuánto mayor es el impacto de tener el poder de la presencia de Dios!

En todos nuestros corazones hay un hambre spiritual que solo puede ser satisfecha por la presencia del mismo Dios. Por su pecado, Adán y Eva perdieron el sentido de Su presencia y desde entonces, la presencia de Dios ya no fue conocida como lo era antes.

Dios es santo y todopoderoso. No podemos dar por supuesta Su presencia. Solo por medio de la cruz y la resurrección de Jesucristo se hace posible que se abra un camino a Su presencia y a la inhabitación del Espíritu Santo dentro de ti para que así hoy puedas experimentar el increíble poder de Su presencia.

Sabiduría

Salmos 90:1-10

Libro IV

Salmos 90–106

Salmo 90

Oración de Moisés, hombre de Dios.

1 Señor, tú has sido nuestro refugio
generación tras generación.
2 Desde antes que nacieran los montes
y que crearas la tierra y el mundo,
desde los tiempos antiguos
y hasta los tiempos postreros,
tú eres Dios.

3 Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
cuando dices: «¡Vuélvanse al polvo, mortales!»
4 Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó;
son como unas cuantas horas de la noche.
5 Arrasas a los mortales. Son como un sueño.
Nacen por la mañana, como la hierba
6 que al amanecer brota lozana
y por la noche ya está marchita y seca.

7 Tu ira en verdad nos consume,
tu indignación nos aterra.
8 Ante ti has puesto nuestras iniquidades;
a la luz de tu presencia, nuestros pecados secretos.
9 Por causa de tu ira se nos va la vida entera;
se esfuman nuestros años como un suspiro.
10 Algunos llegamos hasta los setenta años,
quizás alcancemos hasta los ochenta,
si las fuerzas nos acompañan.
Tantos años de vida, sin embargo,
sólo traen pesadas cargas y calamidades:
pronto pasan, y con ellos pasamos nosotros.

Comentario

1. Su presencia revela nuestros pecados secretos

Me acuerdo de un hombre en nuestro grupo pequeño de Alpha que dijo que no podía entender el concepto de «pecado», pues había «llevado una buena vida y no tenía conciencia de haber hecho nada malo en su vida». Unas semanas más tarde, en el fin de semana Alpha, se encontró con Jesús y fue lleno del Espíritu Santo. Las lágrimas corrían por sus mejillas cuando contó cómo se había dado cuenta de lo llena de pecado que había estado su vida y lo mucho que le había sido perdonado.

La luz de la presencia de Dios revela los rincones oscuros de nuestro corazón, aquellos pecados que nos gustaría esconder hasta de nosotros mismos. El salmista dice: « Señor, tú has sido nuestro refugio […] Ante ti has puesto nuestras iniquidades; a la luz de tu presencia, nuestros pecados secretos » (vv.1a, 8).

Cuanto más tiempo pasamos en la presencia de Dios, más brilla la luz y se resalta nuestro pecado. El apóstol Pablo comenzó por describirse como «el más insignificante de los apóstoles » (1 Corintios 15:9). Más adelante, se llamó a sí mismo «el más insignificante de todos los santos» (Efesios 3:8). Finalmente, ¡terminó por describirse como «el peor de los pecadores»! (1 Timoteo 1:16).

No es que se volviera peor; simplemente ,a causa del increíble poder de la presencia de Dios, se fue haciendo más y más consciente de la luz que brillaba en su corazón. Esto podría parecer muy negativo, pero de hecho, para Pablo era lo contrario. Su sentimiento de sobrecogimiento estaba lleno de gratitud y alabanza porque sabía que era perdonado sin importar los fallos que había cometido, y podía conocer una relación con Dios.

Como cristianos podemos esperar tener esta relación que dura para siempre. Dios es eterno: «Hasta los tiempos postreros, tú eres Dios» (Salmo 90:2b). Pero conocemos demasiado bien la fragilidad de la vida humana. El salmista nos recuerda que volvemos al polvo como mortales (v.3), que somos la hierba nueva que a la tarde está seca y marchita (vv.5–6), y que nuestro tiempo de vida habitual es setenta y ochenta años (v.10).

La naturaleza eterna de Dios es parte de quien Él es. Para nosotros, la vida eterna no es automática ni natural, «porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor» (Romanos 6:23).

Oración

Señor, gracias por la sangre de Jesús que me limpia de todo pecado e injusticia. Gracias porque por medio de él tengo acceso a la increíble presencia de Dios.

Nuevo Testamento

Romanos 15:14-33

Pablo, ministro de los gentiles

14 Por mi parte, hermanos míos, estoy seguro de que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a otros. 15 Sin embargo, les he escrito con mucha franqueza sobre algunos asuntos, como para refrescarles la memoria. Me he atrevido a hacerlo por causa de la gracia que Dios me dio 16 para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles. Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo.

17 Por tanto, mi servicio a Dios es para mí motivo de orgullo en Cristo Jesús. 18 No me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para que los gentiles lleguen a obedecer a Dios. Lo ha hecho con palabras y obras, 19 mediante poderosas señales y milagros, por el poder del Espíritu de Dios. Así que, habiendo comenzado en Jerusalén, he completado la proclamación del evangelio de Cristo por todas partes, hasta la región de Iliria. 20 En efecto, mi propósito ha sido predicar el evangelio donde Cristo no sea conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno. 21 Más bien, como está escrito:

«Los que nunca habían recibido noticia de él, lo verán;
y entenderán los que no habían oído hablar de él.»

22 Este trabajo es lo que muchas veces me ha impedido ir a visitarlos.

Pablo piensa visitar Roma

23 Pero ahora que ya no me queda un lugar dónde trabajar en estas regiones, y como desde hace muchos años anhelo verlos, 24 tengo planes de visitarlos cuando vaya rumbo a España. Espero que, después de que haya disfrutado de la compañía de ustedes por algún tiempo, me ayuden a continuar el viaje. 25 Por ahora, voy a Jerusalén para llevar ayuda a los hermanos, 26 ya que Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los hermanos pobres de Jerusalén. 27 Lo hicieron de buena voluntad, aunque en realidad era su obligación hacerlo. Porque si los gentiles han participado de las bendiciones espirituales de los judíos, están en deuda con ellos para servirles con las bendiciones materiales. 28 Así que, una vez que yo haya cumplido esta tarea y entregado en sus manos este fruto, saldré para España y de paso los visitaré a ustedes. 29 Sé que, cuando los visite, iré con la abundante bendición de Cristo.

30 Les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que se unan conmigo en esta lucha y que oren a Dios por mí. 31 Pídanle que me libre de caer en manos de los incrédulos que están en Judea, y que los hermanos de Jerusalén reciban bien la ayuda que les llevo. 32 De este modo, por la voluntad de Dios, llegaré a ustedes con alegría y podré descansar entre ustedes por algún tiempo. 33 El Dios de paz sea con todos ustedes. Amén.

Comentario

2. Su presencia viene por medio del poder del Espíritu Santo

La presencia de Dios cambia radicalmente nuestras vidas y las de los demás. Da poder a nuestras palabras y acciones, haciendo posibles las señales y los milagros. Esto era lo que caracterizaba a la iglesia primitiva y es lo que debería caracterizar hoy a nuestras iglesias.

Cuando Pablo comienza a llevar la gran epístola a los Romanos hacia su conclusión, habla de su llamado personal: «… para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles. Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo». (v.16).

Un sacerdote es, entre otras cosas, una persona que acude a Dios de parte del pueblo y va al pueblo de parte de Dios. En este sentido, ahora todos somos sacerdotes. Estás en el servicio sacerdotal allá donde estés llevando un mensaje de Dios al mundo, así como cuando acudes a Dios intercediendo y orando por aquellos que están fuera de la iglesia para que lleguen al conocimiento de Cristo. Al llegar a él, se vuelven, «una ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo» (v.16).

La ambición de Pablo era predicar el evangelio donde Cristo no era conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno (vv.20–21). Lo hizo procurando «que los gentiles lleguen a obedecer a Dios» (v.18) y afirma: «He completado la proclamación del evangelio de Cristo por todas partes» (v.19).

Su proclamación del evangelio fue integral. Como Jesús, las palabras de su predicación fueron acompañadas de la demostración de la llegada del reino de Dios. Aquello supuso tres cosas:

  • Palabras

El evangelio es el mensaje más poderoso del mundo. Pablo proclamó el evangelio «con palabras…» (v.18).

  • Obras

Proclamar integralmente el evangelio no solo supone palabras sino también acciones: «con palabras y obras» (v.18). Por ejemplo, Pablo actuó a favor de los pobres como vemos aquí. Escribe: «Tuvieron a bien hacer una colecta para los hermanos pobres de Jerusalén […] para servirles con las bendiciones materiales» (vv.26–27).

  • Prodigios
    La proclamación del evangelio de Pablo conllevaba la demostración del poder sobrenatural del Espíritu Santo: « Mediante poderosas señales y milagros, por el poder del Espíritu de Dios» (v.19).

A la gente le afecta más lo que ve que lo que oye. Se ha dicho que «lo que entra por el ojo vale el doble que lo que entra por el oído» Pablo da una doble porción (señales y milagros) para que lo vea el ojo, y solo una porción para que lo oigan los oídos (palabras).

La venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés trajo un gran derramamiento de la presencia de Dios, quien ahora está presente entre Su pueblo por el Espíritu Santo. Él está presente en la asamblea de la comunidad (por ejemplo, en Mateo 18:20), y está presente en tú corazón.

Oración

Señor, oro para que hoy restaures en tu iglesia el increíble poder de Tu presencia entre nosotros. Derrama otra vez Tu Espíritu Santo sobre mí. Que veamos vidas radicalmente cambiadas cuando la gente venga a tu obediencia mediante lo que yo diga y haga, por el poder de las señales y los milagros.

Antiguo Testamento

1 Crónicas 12:23-14:17

Los que se unieron a David en Hebrón

23 Éste es el número de los guerreros diestros para la guerra que se presentaron ante David en Hebrón, para entregarle el reino de Saúl, conforme a la palabra del Señor:

24 De Judá: seis mil ochocientos hombres armados de lanza y escudo, diestros para la guerra.

25 De Simeón: siete mil cien guerreros valientes.

26 De Leví: cuatro mil seiscientos, 27 y tres mil setecientos aaronitas, con Joyadá, su jefe; 28 y Sadoc, joven guerrero muy valiente, con veintidós jefes de su familia patriarcal.

29 De Benjamín, parientes de Saúl: tres mil hombres. La mayor parte de ellos había permanecido fiel a la familia de Saúl.

30 De Efraín: veinte mil ochocientos hombres valientes, famosos en sus propias familias patriarcales.

31 De la media tribu de Manasés: dieciocho mil hombres que fueron nombrados para ir a proclamar rey a David.

32 De Isacar: doscientos jefes y todos sus parientes bajo sus órdenes. Eran hombres expertos en el conocimiento de los tiempos, que sabían lo que Israel tenía que hacer.

33 De Zabulón: cincuenta mil hombres listos para tomar las armas, preparados para usar cualquier clase de armamento y dispuestos a luchar sin cuartel en favor de David.

34 De Neftalí: mil jefes con treinta y siete mil hombres armados de escudos y lanzas.

35 De Dan: veintiocho mil seiscientos guerreros listos para el combate.

36 De Aser: cuarenta mil hombres aptos para la guerra.

37 De las tribus al otro lado del Jordán, es decir, de Rubén, Gad y de la media tribu de Manasés: ciento veinte mil hombres equipados con todo tipo de armamento.

38 Todos estos guerreros, preparados para el combate, fueron a Hebrón decididos a proclamar a David como rey de todo Israel. También los demás israelitas proclamaron de manera unánime a David como rey. 39 Todos se quedaron allí tres días, comiendo y bebiendo con David, ya que sus hermanos les dotaron de lo necesario. 40 Además, los que vivían cerca, y hasta los de Isacar, Zabulón y Neftalí, traían burros, camellos, mulas y bueyes cargados con harina, tortas de higos, pasas, vino y aceite. También les llevaron toros y ovejas en abundancia, porque Israel rebosaba de alegría.

Traslado del arca a la casa de Obed Edom

13Después de consultar a los jefes de mil y de cien soldados, y a todos los oficiales, David 2 dijo a toda la asamblea de Israel: «Si les parece bien, y si es lo que el Señor nuestro Dios desea, invitemos a nuestros hermanos que se han quedado por todo el territorio de Israel, y también a los sacerdotes y levitas que están en los pueblos y aldeas, a que se unan a nosotros 3 para traer de regreso el arca de nuestro Dios. La verdad es que desde el tiempo de Saúl no la hemos consultado.»

4 A la asamblea le agradó la propuesta, y acordó que se hiciera así.

5 Entonces David reunió a todo el pueblo de Israel, desde Sijor en Egipto hasta Lebó Jamat, para trasladar el arca que estaba en Quiriat Yearín. 6 Luego David y todo Israel fueron a Balá, que es Quiriat Yearín de Judá, para trasladar de allí el arca de Dios, sobre la cual se invoca el nombre del Señor, que reina entre querubines. 7 Colocaron el arca de Dios en una carreta nueva y la sacaron de la casa de Abinadab. Uza y Ajío guiaban la carreta. 8 David y todo Israel danzaban ante Dios con gran entusiasmo y cantaban al son de liras, arpas, panderos, címbalos y trompetas.

9 Al llegar a la parcela de Quidón, los bueyes tropezaron; pero Uza, extendiendo las manos, sostuvo el arca. 10 Con todo, la ira del Señor se encendió contra Uza por haber tocado el arca, y allí en su presencia Dios lo hirió y le quitó la vida.

11 David se enojó porque el Señor había matado a Uza. Por eso le puso a aquel lugar el nombre de Peres Uza, nombre que conserva hasta hoy. 12 Aquel día David se sintió temeroso de Dios y exclamó: «¡Es mejor que no me lleve el arca de Dios!» 13 Por eso no se la llevó a la Ciudad de David, sino que ordenó que la trasladaran a la casa de Obed Edom, oriundo de Gat. 14 Fue así como el arca de Dios permaneció tres meses en la casa de Obed Edom, y el Señor bendijo a la familia de Obed Edom y todo lo que tenía.

Palacio y familia de David

14Hiram, rey de Tiro, envió a David una embajada que le llevó madera de cedro, albañiles y carpinteros para construirle un palacio. 2 Con esto David se dio cuenta de que el Señor, por amor a su pueblo, lo había establecido a él como rey sobre Israel y había engrandecido su reino.

3 En Jerusalén David tomó otras esposas, y tuvo más hijos e hijas. 4 Los hijos que tuvo fueron Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 5 Ibjar, Elisúa, Elpélet, 6 Noga, Néfeg, Jafía, 7 Elisama, Belyadá y Elifelet.

David derrota a los filisteos

8 Al enterarse los filisteos de que David había sido ungido rey de todo Israel, subieron todos ellos contra él. Pero David lo supo y salió a su encuentro. 9 Ya los filisteos habían incursionado en el valle de Refayin. 10 Así que David consultó a Dios:

—¿Debo atacar a los filisteos? ¿Los entregarás en mi poder?

—Atácalos —le respondió el Señor —, pues yo los entregaré en tus manos.

11 Fueron, pues, a Baal Perasín, y allí David los derrotó. Entonces dijo: «Como brecha producida por las aguas, así Dios ha abierto brechas entre mis enemigos por medio de mí.» Por eso a aquel lugar lo llamaron Baal Perasín. 12 Allí los filisteos abandonaron a sus dioses, y éstos fueron quemados por orden de David.

13 Los filisteos hicieron una nueva incursión y se desplegaron por el valle. 14 Así que David volvió a consultar a Dios, y él le contestó:

—No los ataques de frente, sino rodéalos hasta llegar a los árboles de bálsamo, y entonces atácalos por la retaguardia. 15 Tan pronto como oigas un ruido como de pasos sobre las copas de los árboles, atácalos, pues eso quiere decir que Dios va al frente de ti para derrotar al ejército filisteo.

16 Así lo hizo David, tal como Dios se lo había ordenado, y derrotaron al ejército filisteo desde Gabaón hasta Guézer. 17 La fama de David se extendió por todas las regiones, y el Señor hizo que todos los pueblos le tuvieran miedo.

Comentario

3. Su presencia exige respeto

Nunca te acostumbres a dar por supuesta la presencia de Dios. Él está presente contigo por medio de su Espíritu que vive en ti.

Dios preparó a Su pueblo para este extraordinario privilegio. En el Antiguo Testamento, el Arca era el símbolo de la presencia de Dios. En este pasaje vemos lo importante que era.

David consultó con sus líderes y después, «dijo a toda la asamblea de Israel: “Si les parece bien, y si es lo que el Señor nuestro Dios desea […] para traer de regreso el arca de nuestro Dios” […] A la asamblea le agradó la propuesta, y acordó que se hiciera así […] fueron […] para trasladar […] el arca de Dios […] sobre la cual se invoca el nombre del Señor. La sacaron […] David y todo Israel danzaban ante Dios con gran entusiasmo y cantaban al son de liras, arpas, panderos, címbalos y trompetas.» (13:1–8).

El Arca era un cofre recubierto de oro que contenía, entre otras cosas, las tablas de piedra con los diez mandamientos (ver Hebreos 9:4). Era el objeto más sagrado en todo aquel sistema basado en la adoración que se practicaba en el Templo. Servía primariamente como símbolo de la increíble presencia de Dios cuya nube gloriosa se posaba sobre ella (1 Crónicas 13:6; ver también Éxodo 25:22; 1 Samuel 4:7).

Por otro lado, la presencia de Dios trajo grandes bendiciones. Cuando el arca de Dios estuvo con la familia de Obed Edom durante tres meses, «el Señor bendijo a la familia de Obed Edom y todo lo que tenía» (1 Crónicas 13:14). Por otro lado, se le tenía un gran respeto y cualquier cosa que le faltara al respeto acarreaba un severo juicio (vv.9–10).

David tuvo un gran respeto y reverencia por Dios y Su presencia. Como resultado «el Señor bendijo a la familia de Obed Edom y todo lo que tenía» (v.13). David sabía que su posición de liderazgo provenía del Señor (14:2) y pedía la guía de Dios con regularidad para saber qué hacer (vv.10,14) y «Dios le contestaba» (v.14).

Como resultado, la fama de David se esparció por todas las tierras y el Señor hizo que las naciones le temieran (v.17). La palabra «temieran» significa un gran respeto. Porque David respetó la presencia de Dios, Dios lo honró y lo ungió de tal manera que todos respetaron a David.

Oración

Gracias Señor porque por medio de la sangre de nuestro Señor Jesucristo, puedo acercarme a Tu trono con decisión y confianza. Gracias porque por medio de Tu Espíritu Santo, pones Tu presencia a mi alcance todo el tiempo.

Añadidos de Pippa

Salmo 90:4–6

«Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como unas cuantas horas de la noche. Arrasas a los mortales. Son como un sueño. Nacen por la mañana, como la hierba que al amanecer brota lozana y por la noche ya está marchita y seca».

Nicky ofició un funeral en el cementerio de Putney Vale. Es un lugar enorme, lleno de tumbas; uno entre miles de cementerios. Me impactó considerar una vez más cuanta gente se ha ido antes que nosotros y que esta vida que vivimos en muy corta. Cada día que tenemos en esta tierra es de extrema importancia, por ello, ¡no quiero desperdiciar ningún día!

Versículo del día

Romanos 15:33

'El Dios de paz sea con todos ustedes. Amén.'
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