Día 326

Cómo crecer espiritualmente

Sabiduría Salmos 131:1-3
Nuevo Testamento 1 Pedro 1:1-2:3
Antiguo Testamento Ezequiel 41:1-42:20

Introducción

Recuerdo aquella primera noche muy bien. Cada vez que escuchábamos el más leve sonido, saltábamos de la cama y lo alzábamos. Nuestro primer hijo había nacido. Era muy pequeño, no mucho más grande que una mano; era una nueva vida. Estábamos muy orgullosos. Despertaba tres o cuatro veces por la noche anhelando leche. Pippa lo alimentaba regularmente. Por supuesto, creció y ahora que lo miro —casi el doble del tamaño de Pippa—, es difícil creer que alguna vez fuera tan pequeño.

Un nuevo nacimiento es un evento emocionante. Así es el nuevo nacimiento espiritual. Jesús aseguró: «… quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios» (Juan 3:3). En nuestro pasaje de hoy, Pedro escribe acerca de «nacer de nuevo» (1 Pedro 1:3); «… hemos nacido de nuevo, porque Dios levantó a Jesucristo de los muertos. Ahora vivimos con gran expectación» (v.3, NTV).

En palabras de The Message, este nacimiento espiritual contrasta con el nacimiento natural, que solo condujo a una «vida sin salida y vacía en la cual creciste» (v.18, MSG).

El nuevo nacimiento significa que ahora puedes llamar a Dios tu Padre (v.17). De hecho, toda la Trinidad está implicada: «Dios Padre los conocía y los eligió desde hace mucho tiempo, y su Espíritu los ha hecho santos. Como resultado, ustedes lo obedecieron y fueron limpiados por la sangre de Jesucristo» (v.2, NTV).

El nacimiento físico terminará un día con la muerte física. El nacimiento espiritual conduce a la vida eterna: «un futuro en el cielo, ¡y ese futuro comienza ahora!» (v.3, MSG). La vida física es como la hierba que se marchita. Esta nueva vida es concebida por Dios mismo y continúa para siempre (vv.23-25).

En los pasajes de hoy, vemos las consecuencias de este nuevo nacimiento, las diversas etapas del crecimiento espiritual como hijos de Dios y cómo «crecerán en su salvación» (2:2).

Sabiduría

Salmos 131:1-3

Salmo 131

Cántico de los peregrinos. De David.

1 Señor, mi corazón no es orgulloso,
    ni son altivos mis ojos;
no busco grandezas desmedidas,
    ni proezas que excedan a mis fuerzas.
2 Todo lo contrario:
    he calmado y aquietado mis ansias.
Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre.
    ¡Mi alma es como un niño recién amamantado!

3 Israel, pon tu esperanza en el
    desde ahora y para siempre.

Comentario

1. Confía como un bebé

A veces me siento preocupado, ansioso e incluso temeroso. Me encanta este salmo, es una hermosa descripción de la confianza total: «Como un niño recién amamantado en el regazo de su madre» (v.2). Recientemente, nació nuestra cuarta nieta. Cuando la miro en los brazos de mi nuera, veo una imagen de total confianza y seguridad.

¿Cómo sucede esta confianza total? En primer lugar, renunciando a ser el gerente general del universo. Deja de tratar de controlar a todo el mundo y a todo. El salmista escribe: «No estoy tratando de gobernar el gallinero, no quiero ser el rey de la montaña. No me he entrometido donde nadie me ha llamado, ni fantaseo con grandes maravillas» (v.1, MSG).

En segundo lugar, pon tu confianza en Dios de la misma manera que un bebé tiene total confianza en sus padres: «… he calmado y aquietado mis ansias. Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre. ¡Mi alma es como un niño recién amamantado!» (v.2).

Oración

Señor, te pido que hoy me des Tu paz como la de un niño alimentado por su madre.

Nuevo Testamento

1 Pedro 1:1-2:3

1Pedro, apóstol de Jesucristo,

a los elegidos, extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, 2 según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre:

Que abunden en ustedes la gracia y la paz.

Alabanza a Dios por una esperanza viva

3 ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva 4 y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, 5 a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. 6 Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. 7 El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. 8 Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, 9 pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación.

10 Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y observaron esta salvación. 11 Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos. 12 A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que les servían a ustedes. Hablaban de las cosas que ahora les han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas.

Sean santos

13 Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo. 14 Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. 15 Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; 16 pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.» 17 Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. 18 Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, 19 sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. 20 Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes. 21 Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios.

22 Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros. 23 Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. 24 Porque

    «todo mortal es como la hierba,
        y toda su gloria como la flor del campo;
    la hierba se seca y la flor se cae,
25 pero la palabra del Señor permanece para siempre.»

    Y ésta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes.

2Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, 2 deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación, 3 ahora que han probado lo bueno que es el Señor.

Comentario

2. Crece como un niño

La vida como hijo de Dios es emocionante. El apóstol Pedro escribe acerca de estar lleno de «un gozo indescriptible y glorioso» (1:8) que viene como resultado de «nacer de nuevo» (v.3). Pedro nos dice que el «nacer de nuevo» conduce a:

  1. Seguridad a pesar de la edad

Tu futuro es seguro porque está basado en la resurrección de Jesús. Jesús fue sepultado y Dios lo resucitó de entre los muertos (v.21). Un día, pasará lo mismo contigo.

Eres un heredero de la más grande herencia. Nada en esta vida es perfecto, en última instancia todas las posesiones terrenales se desintegrarán o serán destruidas. Pero tu herencia es «indestructible»: es «incontaminada», es «inmarchitable» (v.4). Está garantizado que «está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos» (vv.4-5). Tu nombre está allí.

C.S. Lewis escribió: «A medida que envejecemos, llegamos a ser como automóviles viejos, son necesarias más reparaciones y más repuestos. Tenemos que esperar con ansia la excelente nueva máquina (el último modelo de Resurrección) que nos aguarda, así lo esperamos, en el garaje Divino».

  1. Regocijo a pesar del sufrimiento

El gozo no depende de las circunstancias (vv.6-7). La vida no siempre es fácil: «Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo» (v.6). Esta epístola fue escrita probablemente en Roma, alrededor del año 62-64 d.​C., en los días inmediatamente anteriores a la persecución de Nerón. Los cristianos ya sufrían. Mi sufrimiento puede ser muy pequeño comparado con el de ellos, pero todos sufrimos pérdidas, decepciones, oposición, tentaciones y luchas en la vida.

Por estas tres razones Pedro nos insta: «… alégrense de verdad» (v.6, NTV; véase también Santiago 1:2): Primero, por la relativa brevedad de las pruebas comparadas con el futuro que nos espera («por un tiempo», 1 Pedro 1:6). Segundo, porque hay un propósito detrás de ellas: «… la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro» (v.7), está siendo acrisolada. Tercero, su resultado es «aprobación, gloria y honor» (v.7) cuando Jesucristo se revele.

  1. Intimidad a pesar de la invisibilidad

Pedro vio a Jesús, pero aquellos a quienes les estaba escribiendo no lo habían visto aún: «Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso» (v.8). Al igual que ellos, nunca has visto a Jesús, pero así como ellos, también puedes experimentar una relación personal y diaria con Jesús y alcanzar la meta de tu fe: la salvación de tu alma (v.9, NTV).

Es un privilegio extraordinario vivir en la era posterior a la primera venida de Jesús: vives en la era del Espíritu. Has recibido la gracia a la que apunta todo el Antiguo Testamento. El «Espíritu del Mesías» estaba en acción en los profetas, señalando el sufrimiento y la gloria de Jesús. Jesús estaba activo en el Antiguo Testamento, pero tuvieron que esperar su revelación completa.

¡Jesús regresará. Prepárate!

Crece: «Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: “Sean santos, porque yo soy santo”» (vv.14-16). Solo el Espíritu Santo puede hacerte santo, pues es quien produce este nuevo nacimiento y ahora vive en ti.

Deja atrás la vida vacía y, en su lugar, vive una vida de «amor sincero», amando profundamente de corazón (v.22). Este es el objetivo último de la vida cristiana: el amor por Jesús que murió para hacer todo esto posible (vv.19-20) y un amor apasionado el uno por el otro (v.22).

«Así pues» —escribe el apóstol Pedro—, «¡casa limpia! Barran completamente la malicia y la pretensión, la envidia y el hablar hiriente. Han degustado a Dios. Ahora, como bebés de pecho, beban intensamente de la bondad pura de Dios. Entonces crecerán maduros e íntegros en Dios» (2:1-3, MSG).

Oración

Señor Jesús, no te he visto pero te amo. Ayúdame a crecer y a ser un hijo de Dios sano y fuerte, y a amar a los demás de todo corazón.

Antiguo Testamento

Ezequiel 41:1-42:20

El atrio interior y el templo

41Luego el hombre me llevó al templo y midió los pilares, los cuales tenían tres metros de un lado y tres metros del otro. 2 El ancho de la entrada era de cinco metros, y cada una de las paredes laterales medía dos metros y medio de ancho. También midió la nave central, la cual medía veinte metros de largo por diez de ancho.

3 Después entró en el recinto interior y midió los pilares de la entrada, los cuales eran de un metro cada uno. La entrada medía tres metros de ancho, y las paredes laterales de la entrada medían tres metros y medio. 4 Después midió la longitud del recinto interior, que era de diez metros de largo; su anchura era de la misma medida. Entonces me dijo: «Éste es el Lugar Santísimo.»

5 Luego midió el muro del templo, que era de tres metros de espesor. Las salas alrededor del templo medían dos metros de fondo. 6 Estas salas laterales estaban puestas una sobre otra, formando tres pisos. En cada piso había treinta salas. Alrededor de todo el muro del templo había soportes que sobresalían para sostener a las salas laterales, de modo que no estuvieran empotradas en el muro del templo. 7 Las salas laterales alrededor del templo se ensanchaban en cada piso sucesivo. La estructura alrededor del templo estaba construida en niveles ascendentes, de modo que, a medida que se subía, las salas de arriba adquirían mayor amplitud. Una rampa subía desde el piso inferior hasta el superior, pasando por el piso intermedio.

8 También vi que alrededor de todo el templo había una plataforma elevada que servía de base para las salas laterales. Esta base medía tres metros de altura. 9 La pared exterior de las salas tenía un espesor de dos metros y medio, y entre las salas laterales del templo 10 y las habitaciones de los sacerdotes que rodeaban el templo quedaba un espacio libre de diez metros de ancho. 11 Las salas laterales se comunicaban con el espacio libre por medio de dos entradas, una al norte y otra al sur. El ancho del espacio libre alrededor de las salas laterales era de dos metros y medio.

12 El edificio que por el lado oeste quedaba frente al patio medía treinta y cinco metros de ancho, con un muro de dos metros y medio de ancho por cuarenta y cinco metros de largo.

13 El hombre midió el templo, el cual tenía un total de cincuenta metros de largo. También el patio con el edificio adyacente y el muro medían cincuenta metros de largo. 14 El ancho de la fachada del templo, más la parte del patio que da hacia el este, medía cincuenta metros. 15 Luego midió la longitud del edificio posterior del templo que daba al patio, junto con las galerías de ambos lados, y medía cincuenta metros.

La nave interior del templo, los vestíbulos del atrio, 16 los umbrales, las ventanas con rejas y las galerías alrededor de los tres pisos, comenzando desde la entrada, estaban recubiertos de madera por todas partes. De arriba a abajo, todo estaba recubierto, incluso las ventanas. 17 Desde la entrada hasta el recinto interior, y alrededor de todo el muro, por dentro y por fuera, en el interior y el exterior, 18 se alternaban los grabados de querubines y palmeras. Cada querubín tenía dos rostros, 19 uno de hombre y otro de león. Cada rostro miraba hacia la palmera que tenía a su costado. Alrededor de todo el templo podían verse los grabados de estos querubines. 20 Desde el suelo hasta la parte superior de las puertas había grabados de querubines y palmeras sobre todas las paredes del templo.

21 Los postes de la entrada al templo eran cuadrados, y frente al Lugar Santísimo había algo que parecía 22 un altar de madera, el cual medía un metro y medio de alto por uno de largo y uno de ancho. Sus esquinas, la base y sus costados eran de madera. El hombre me dijo: «Esta es la mesa que está delante del Señor.» 23 Tanto el templo como el Lugar Santísimo tenían puertas dobles. 24 Cada puerta tenía dos hojas; dos hojas giratorias para cada puerta. 25 Sobre la puerta del templo había grabados de querubines y palmeras, como los que había en las paredes. En la fachada del vestíbulo, por la parte exterior, había un alero de madera. 26 Sobre ambos lados del vestíbulo había ventanas con rejas y con grabados de palmeras. Las salas laterales también tenían aleros.

Las habitaciones para los sacerdotes

42El hombre me sacó al atrio exterior, en dirección al norte, y me hizo entrar a las habitaciones que estaban hacia el norte, frente al patio cerrado y frente al edificio detrás del templo. 2 Todo esto medía cincuenta metros de largo por el lado norte, y veinticinco metros de ancho. 3 Frente a los diez metros del atrio interior, y frente al enlosado del atrio exterior, había en los tres pisos unas galerías, las cuales quedaban unas frente a las otras. 4 Frente a las habitaciones había un pasillo interior de cinco metros de ancho y cincuenta de largo. Las puertas de las habitaciones daban al norte. 5 Las habitaciones del piso superior eran más estrechas que las del piso inferior y las del piso intermedio, porque las galerías les quitaban más espacio a las de arriba. 6 Las habitaciones en el tercer piso no tenían columnas como las habitaciones del atrio, y por eso eran más estrechas que las del piso intermedio y las del piso inferior. 7 Había un muro exterior que corría paralelo y de frente a las habitaciones del atrio exterior, el cual medía veinticinco metros de largo. 8 Las habitaciones que daban al atrio exterior medían veinticinco metros, mientras que las que daban al frente del templo medían cincuenta metros. 9 A las habitaciones del piso inferior se entraba por el atrio exterior, es decir, por el este.

10 Por el lado sur, a lo largo del muro del atrio, frente al patio y frente al edificio detrás del templo, había unas habitaciones. 11 Tenían un pasillo frente a ellas, como el de las habitaciones de la parte norte. A su vez, tenían la misma longitud, el mismo ancho, las mismas salidas, las mismas disposiciones y las mismas entradas. 12 Bajo las habitaciones que daban al sur, frente al muro que daba al este, que era por donde se podía entrar a ellas, había una entrada al comienzo de cada pasillo.

13 El hombre me dijo: «Las habitaciones del norte y del sur, que están frente al patio, son las habitaciones sagradas. Allí es donde los sacerdotes que se acercan al Señor comerán las ofrendas más sagradas. Allí colocarán la ofrenda de cereal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa, porque el lugar es santo. 14 Cuando los sacerdotes entren allí, no saldrán al atrio exterior sin dejar antes las vestiduras con que ministran, porque esas vestiduras son santas. Antes de acercarse a los lugares destinados para el pueblo deberán vestirse con otra ropa.»

15 Cuando el hombre terminó de medir el interior del templo, me hizo salir por la puerta que da al oriente, y midió todo el contorno. 16 Tomó la vara para medir el lado oriental, y éste midió doscientos cincuenta metros. 17 Después midió el lado norte, y también medía doscientos cincuenta metros; 18 luego el lado sur: doscientos cincuenta metros; 19 luego se volvió hacia el lado oeste y lo midió: doscientos cincuenta metros. 20 El hombre tomó las medidas de los cuatro lados. La zona estaba rodeada por un muro que medía doscientos cincuenta metros de largo por doscientos cincuenta metros de ancho. Este muro separaba lo sagrado de lo profano.

Comentario

3. Da fruto en la vejez

Algunas personas nunca pierden su belleza, pues se muda de sus rostros a sus corazones. Un viejo proverbio inglés dice: «Cuanto más viejo es el violín, más dulce es la melodía». A la edad de 90 años, Tiziano pintó su histórica obra La batalla de Lepanto. La vejez puede ser un tiempo de gran fruto.

Ezequiel continúa su descripción del nuevo templo. Al describir el «Lugar Santísimo» (41:4), parece centrarse en «querubines» y «palmeras» (v.18). Podemos suponer que su función era meramente decorativa, pero en realidad son ricamente simbólicas.

Puesto que sabemos por nuestro pasaje del Nuevo Testamento que estas palabras fueron inspiradas por el «Espíritu de Cristo» (1 Pedro 1:11), tal vez no sea demasiado ver el significado de las dos caras de cada querubín (uno de un hombre y otro de un león) como algo que apunta hacia quien fue plenamente humano y «el León de la tribu de Judá» (Apocalipsis 5:5), es decir, Jesucristo.

El salmista escribe: «Como palmeras florecen los justos; […]. Aun en su vejez, darán fruto; siempre estarán vigorosos y lozanos» (Salmo 92:12-14).

Las palmeras eran probablemente palmeras de dátiles, una de las plantas frutales más antiguas del mundo. Los dátiles proporcionan energía, vitaminas, minerales, grasa, fibra, proteína, azúcar, riboflavina y niacina. Las palmeras nos hablan de fuerza, nutrición y resistencia.

Oración

Señor, gracias porque me llevas por de todas las etapas de la vida, desde nacer de nuevo para ser un bebé recién nacido que anhela pura leche espiritual, hasta ser un niño obediente que madura en mi salvación, siguiendo en el camino hasta dar fruto en la vejez. Oro para poder ser como una palmera: una fuente de fuerza, de nutrición y de resistencia.

Añadidos de Pippa

Pippa añade

Ezequiel 41:23

«Tanto el templo como el Lugar Santísimo tenían puertas dobles».

No tenemos que quedarnos atascados detrás de las puertas dobles de los vestíbulos exteriores e interiores del templo, tratando de acercarnos a Dios. A través de Jesús, podemos ir directamente a Su presencia.

Versículo del día

1 Pedro 1:8

'Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso.'
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References

Notas:

Escritura marcada (MSG) es tomada de la traducción bíblica The Message, no está traducida al español, se parafrasea.

C. S. Lewis, Cartas a una señora American, (William B Eerdmans Publishing Co, 1971).

C. S. Lewis, Letters to an American Lady, (W. B. Eerdmans Pub. Co, 1967) p.78

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. ‘NIV’ is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

Notes

‘As we grow older, we become like old cars – more and more repairs and replacements are necessary. We must just look forward to the fine new machines (latest Resurrection model) which are waiting for us, we hope, in the Divine garage.’ (C.S. Lewis in Draper’s Book of Christian Quotations, 8181).

Titian at ninety-eight painted his historic picture of the Battle of Lepanto. (Draper’s Book of Christian Quotations, 8128).

‘Let me grow lovely, growing old.’ (Karle Baker in Draper’s Book of Christian Quotations, 8143).

‘Old age isn’t so bad when you consider the alternative.’ (Maurice Chevalier in Draper’s Book of Christian Quotations).

‘Old age comes from God, old age leads on to God.’ (Pierre Teilhard de Chardin in Draper’s Book of Christian Quotations, 8151).

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