Día 261

Dios es agradable y te quiere

Sabiduría Salmos 108:1-5
Nuevo Testamento Gálatas 3:26-4:20
Antiguo Testamento Isaías 43:1-44:23

Introducción

«Aquel hecho aparentemente insustancial revolucionó mi vida», escribió Adrian Plass, autor de The Sacred Diary of Adrian Plass Aged 37 ¾ (El diario sagrado de Adrian Plass de 37,75 años). «Me convertí en cristiano cuando tenía dieciséis años» —continuó—, «pero no fue sino hasta los treinta y siete años cuando asimilé una verdad esencial. Dios es agradable y me quiere».

Lamentablemente, en el fondo muchas personas piensan que Dios no es tan agradable, que no nos quiere mucho y que pasa la mayor parte de Su tiempo enojado con nosotros. Nada podría estar más alejado de la verdad.

En los pasajes de hoy, vemos como Dios es mucho más que solamente «agradable»: Su bondad, Su increíble amor y Su fidelidad. También vemos que no solo te «quiere», sino que te ama: eres Su hijo precioso y honrado.

Sabiduría

Salmos 108:1-5

Salmo 108

Cántico. Salmo de David.

1 Firme está, oh Dios, mi corazón;
 ¡voy a cantarte salmos, gloria mía!
2 ¡Despierten, arpa y lira!
 ¡Haré despertar al nuevo día!
3 Te alabaré, Señor, entre los pueblos;
 te cantaré salmos entre las naciones.
4 Pues tu amor es tan grande que rebasa los cielos;
 ¡tu verdad llega hasta el firmamento!
5 Tú, oh Dios, estás sobre los cielos,
 y tu gloria cubre toda la tierra.

Comentario

1. Más alto que el universo creado

Los científicos de hoy están revelando más de la inmensidad de nuestro universo, ¡cuán altos son los cielos!

Sin embargo, el amor de Dios por nosotros es tan grande que es más alto que los cielos: «Tu fidelidad alcanza las nubes» (v.4, NTV). «Pues tu amor es tan grande que rebasa los cielos» (v.4).

David adora a Dios con música y canta temprano por la mañana: «¡Haré despertar al nuevo día!» (v.2b). Enfoca tu adoración hoy en el amor y la fidelidad de Dios.

Oración

Señor, gracias porque Tu amor por mí es más alto que los cielos. Gracias por que Tu fidelidad alcanza los cielos. «Exaltado seas, oh Dios, por encima de los cielos más altos. Que tu gloria brille sobre toda la tierra» (v.5, NTV).

Nuevo Testamento

Gálatas 3:26-4:20

26 Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, 27 porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. 28 Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. 29 Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.

Hijos de Dios

4En otras palabras, mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, a pesar de ser dueño de todo. 2 Al contrario, está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre. 3 Así también nosotros, cuando éramos menores, estábamos esclavizados por los principios de este mundo. 4 Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, 5 para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. 6 Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡ Abba! ¡Padre!» 7 Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.

Preocupación de Pablo por los gálatas

8 Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de los que en realidad no son dioses. 9 Pero ahora que conocen a Dios —o más bien que Dios los conoce a ustedes—, ¿cómo es que quieren regresar a esos principios ineficaces y sin valor? ¿Quieren volver a ser esclavos de ellos? 10 ¡Ustedes siguen guardando los días de fiesta, meses, estaciones y años! 11 Temo por ustedes, que tal vez me haya estado esforzando en vano.

12 Hermanos, yo me he identificado con ustedes. Les suplico que ahora se identifiquen conmigo. No es que me hayan ofendido en algo. 13 Como bien saben, la primera vez que les prediqué el evangelio fue debido a una enfermedad, 14 y aunque ésta fue una prueba para ustedes, no me trataron con desprecio ni desdén. Al contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, como si se tratara de Cristo Jesús. 15 Pues bien, ¿qué pasó con todo ese entusiasmo? Me consta que, de haberles sido posible, se habrían sacado los ojos para dármelos. 16 ¡Y ahora resulta que por decirles la verdad me he vuelto su enemigo!

17 Esos que muestran mucho interés por ganárselos a ustedes no abrigan buenas intenciones. Lo que quieren es alejarlos de nosotros para que ustedes se entreguen a ellos. 18 Está bien mostrar interés, con tal de que ese interés sea bien intencionado y constante, y que no se manifieste sólo cuando yo estoy con ustedes. 19 Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes, 20 ¡cómo quisiera estar ahora con ustedes y hablarles de otra manera, porque lo que están haciendo me tiene perplejo!

Comentario

2. Más grande que cualquier amor humano

Imagínate el amor humano más grande del mundo; para algunas personas podría ser el amor de un padre o madre por su hijo. Sin embargo, el amor de Dios por ti es aún mayor.

Cuando pusiste tu fe en Jesús, también te convertiste en un hijo de Dios: «Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús» (3:26). Fuimos bautizados en Cristo; te has revestido de Cristo (v.27). Así de cercana ha llegado a ser tu relación con Jesús.

En Cristo no existe distinción de raza, rango o género: «Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. En la traducción de The Message, somos «todos iguales [...] todos en una relación común con Jesucristo» (v.28, MSG).

No hay excusa para la discriminación, ni el prejuicio, ni el odio. Pablo no dice que las diferencias no existen; más bien, señala que estas diferencias simplemente no importan.

Perteneces a Cristo, eres un heredero de todas las asombrosas promesas que Dios hizo a Abraham (v.29). Ahora has heredado «todo» (4:1).

Pablo usa una analogía de la ley romana. En la antigua Roma, hasta la edad de catorce años, un heredero estaba bajo el control de un tutor que había sido nombrado por su padre. Hasta esa edad, un niño era tratado de la misma manera que un esclavo. Por lo general, el heredero se convertía en agente libre a la edad de catorce años. Pablo explica que mientras el pueblo de Dios estaba bajo la ley Mosaica, era como estar bajo el control de un tutor, estaba bajo una forma de esclavitud (v.3).

Pero ahora, Jesucristo te ha liberado: «Así hemos sido puestos en libertad para experimentar nuestra legítima herencia. Ustedes pueden decir con certeza que ahora han sido completamente adoptados como sus propios hijos porque Dios envió el Espíritu de su Hijo a nuestras vidas clamando: "¡Papá! ¡Padre!"¿No es ese privilegio de una conversación íntima con Dios que nos muestra que no se trata de un esclavo, sino de un hijo? Y si eres un hijo, también eres un heredero, con acceso completo a la herencia» (vv.5-7, MSG).

¡Qué asombroso es tener los derechos plenos de un hijo de Dios y que Dios envió el Espíritu de Jesús a vivir en ti! Como resultado, puedes dirigirte a Dios de la misma forma íntima que Jesús lo hizo.

Pablo siguió advirtiendo a los gálatas que no retrocedieran, como si todavía estuvieran bajo la ley. Antes, ellos «no conocían a Dios» (v.8). Ahora lo conocen, o más bien «Dios los conoce» (v.9). Es aún más importante ser conocido por Dios que conocerlo. Pero, por supuesto, vivir en una relación con Dios significa que ambas cosas son verdaderas.

Les instó a no volver a una especie de legalismo (vv.10-11). Los falsos maestros intentaban desviarlos.

Pablo les suplicó, les recordó el amor de ellos hacia él cuando les predicó el evangelio por primera vez. Le dieron la bienvenida como si fuera el mismo Jesucristo (v.14). Cuando llegó a ellos estaba enfermo. Podría haber sido una afección ocular porque dijo: «Me consta que, de haberles sido posible, se habrían sacado los ojos para dármelos» (v.15). Aquello muestra lo mucho que lo amaban.

Ahora bien, los falsos maestros estaban tratando de alejarlos de Pablo (v.17), pero el amor de él por ellos permaneció constante: «¿Saben cómo me siento ahora y me sentiré hasta que la vida de Cristo se vuelva visible en sus vidas? Como una madre con dolores de parto» (v.19, MSG).

Cuando conoces el amor de Dios por ti —el de un padre por un hijo— y su Espíritu viene a vivir dentro de ti, Él te da un amor por los demás, que a su vez es como el de un padre amoroso por un hijo. El amor que Pablo tuvo por los gálatas fue de aquel tipo.

A veces lo mejor que puede sucedernos es no conseguir lo que queremos. Pablo se sintió frustrado por no poder estar y hablar cara a cara con los que amaba. No quería ser «reducido a esa categoría, al lenguaje escrito en cartas» (v.20, MSG). Pero si Pablo se hubiera salido con la suya, la Epístola a los gálatas nunca habría sido escrita. Así que se vio obligado a hacer algo que no quería hacer, y como resultado millones de vidas han sido cambiadas y bendecidas.

Oración

Señor, gracias por haber derramado Tu amor en mi corazón por medio del Espíritu Santo. Ayúdame, como Pablo, a amar a los demás de la misma manera, a cuidarlos con pasión, aunque implique «sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en [ellos]» (v.19).

Antiguo Testamento

Isaías 43:1-44:23

El único Salvador de Israel

43Pero ahora, así dice el Señor,
el que te creó, Jacob,
el que te formó, Israel:
«No temas, que yo te he redimido;
te he llamado por tu nombre; tú eres mío.
2 Cuando cruces las aguas,
 yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos,
 no te cubrirán sus aguas;
cuando camines por el fuego,
 no te quemarás ni te abrasarán las llamas.
3 Yo soy el Señor, tu Dios,
 el Santo de Israel, tu salvador;
yo he entregado a Egipto como precio por tu rescate,
 a Cus y a Seba en tu lugar.
4 A cambio de ti entregaré hombres;
 ¡a cambio de tu vida entregaré pueblos!
Porque te amo y eres ante mis ojos
 precioso y digno de honra.
5 No temas, porque yo estoy contigo;
 desde el oriente traeré a tu descendencia,
 desde el occidente te reuniré.
6 Al norte le diré: “¡Entrégalos!”
 y al sur: “¡No los retengas!
Trae a mis hijos desde lejos
 y a mis hijas desde los confines de la tierra.
7 Trae a todo el que sea llamado por mi nombre,
 al que yo he creado para mi gloria,
 al que yo hice y formé.” »

8 Saquen al pueblo ciego, aunque tiene ojos,
 al pueblo sordo, aunque tiene oídos.
9 Que se reúnan todas las naciones
 y se congreguen los pueblos.
¿Quién de entre ellos profetizó estas cosas
 y nos anunció lo ocurrido en el pasado?
Que presenten a sus testigos
 y demuestren tener razón,
para que otros oigan y digan:
 «Es verdad.»
10 «Ustedes son mis testigos —afirma el Señor —,
 son mis siervos escogidos,
para que me conozcan y crean en mí,
 y entiendan que yo soy.
Antes de mí no hubo ningún otro dios,
 ni habrá ninguno después de mí.
11 Yo, yo soy el Señor,
 fuera de mí no hay ningún otro salvador.
12 Yo he anunciado, salvado y proclamado;
 yo entre ustedes, y no un dios extraño.
Ustedes son mis testigos —afirma el Señor —,
 y yo soy Dios.
13 Desde los tiempos antiguos, yo soy.
 No hay quien pueda librar de mi mano.
 Lo que yo hago, nadie puede desbaratarlo.»

La misericordia de Dios y la infidelidad de Israel

14 Así dice el Señor,
 su Redentor, el Santo de Israel:
«Por ustedes enviaré gente a Babilonia;
 abatiré a todos como fugitivos.
En los barcos que eran su orgullo,
 abatiré también a los caldeos.
15 Yo soy el Señor, su santo;
 soy su rey, el creador de Israel.»

16 Así dice el Señor,
 el que abrió un camino en el mar,
 una senda a través de las aguas impetuosas;
17 el que hizo salir carros de combate y caballos,
 ejército y guerrero al mismo tiempo,
los cuales quedaron tendidos para nunca más levantarse,
 extinguidos como mecha que se apaga:
18 «Olviden las cosas de antaño;
 ya no vivan en el pasado.
19 ¡Voy a hacer algo nuevo!
 Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto,
 y ríos en lugares desolados.
20 Me honran los animales salvajes,
 los chacales y los avestruces;
yo hago brotar agua en el desierto,
 ríos en lugares desolados,
para dar de beber a mi pueblo escogido,
21 al pueblo que formé para mí mismo,
 para que proclame mi alabanza.

22 »Pero tú, Jacob, no me has invocado;
 tú, Israel, te has cansado de mí.
23 No me has traído el cordero de tus holocaustos,
 ni me has honrado con tus sacrificios.
No te he abrumado exigiendo ofrendas de grano,
 ni te he agobiado reclamando incienso.
24 No me has comprado caña aromática,
 ni me has saciado con el sebo de tus sacrificios.
¡En cambio, tú me has abrumado con tus pecados
 y me has agobiado con tus iniquidades!

25 »Yo soy el que por amor a mí mismo
 borra tus transgresiones
 y no se acuerda más de tus pecados.
26 ¡Hazme recordar! Presentémonos a juicio;
 plantea el argumento de tu inocencia.
27 Tu primer antepasado pecó;
 tus voceros se rebelaron contra mí.
28 Por eso humillé a las autoridades del templo;
 entregué a Jacob a la destrucción total,
 entregué a Israel al menosprecio.

Israel, el escogido

44»Pero ahora, Jacob, mi siervo,
Israel, a quien he escogido, ¡escucha!
2 Así dice el Señor, el que te hizo,
 el que te formó en el seno materno
y te brinda su ayuda:
 “No temas, Jacob, mi siervo,
Jesurún, a quien he escogido,
3 que regaré con agua la tierra sedienta,
 y con arroyos el suelo seco;
derramaré mi Espíritu sobre tu descendencia,
 y mi bendición sobre tus vástagos,
4 y brotarán como hierba en un prado,
 como sauces junto a arroyos.
5 Uno dirá: ‘Pertenezco al Señor’;
 otro llevará el nombre de Jacob,
y otro escribirá en su mano: ‘Yo soy del Señor’,
 y tomará para sí el nombre de Israel.”

El Señor y los ídolos

6 »Así dice el Señor, el SeñorTodopoderoso,
 rey y redentor de Israel:
“Yo soy el primero y el último;
 fuera de mí no hay otro dios.
7 ¿Quién es como yo? Que lo diga.
 Que declare lo que ha ocurrido
desde que establecí a mi antiguo pueblo;
 que exponga ante mí lo que está por venir,
¡que anuncie lo que va a suceder!
8 No tiemblen ni se asusten.
 ¿Acaso no lo anuncié y profeticé hace tiempo?
Ustedes son mis testigos.
 ¿Hay algún Dios fuera de mí?
No, no hay otra Roca;
 no conozco ninguna.” »

9 Los que fabrican ídolos no valen nada;
 inútiles son sus obras más preciadas.
Para su propia vergüenza,
 sus propios testigos no ven ni conocen.
10 ¿Quién modela un dios o funde un ídolo,
 que no le sirve para nada?
11 Todos sus devotos quedarán avergonzados;
 ¡simples mortales son los artesanos!
Que todos se reúnan y comparezcan;
 ¡aterrados y avergonzados quedarán todos ellos!

12 El herrero toma una herramienta,
 y con ella trabaja sobre las brasas;
con martillo modela un ídolo,
 con la fuerza de su brazo lo forja.
Siente hambre, y pierde las fuerzas;
 no bebe agua, y desfallece.
13 El carpintero mide con un cordel,
 hace un boceto con un estilete,
lo trabaja con el escoplo
 y lo traza con el compás.
Le da forma humana;
 le imprime la belleza de un ser humano,
para que habite en un santuario.
14 Derriba los cedros,
 y escoge un ciprés o un roble,
y lo deja crecer entre los árboles del bosque;
 o planta un pino, que la lluvia hace crecer.
15 Al hombre le sirve de combustible,
 y toma una parte para calentarse;
enciende un fuego y hornea pan.
 Pero también labra un dios y lo adora;
hace un ídolo y se postra ante él.
16 La mitad de la madera la quema en el fuego,
 sobre esa mitad prepara su comida;
asa la carne y se sacia.
 También se calienta y dice:
«¡Ah! Ya voy entrando en calor,
 mientras contemplo las llamas.»
17 Con el resto hace un dios, su ídolo;
 se postra ante él y lo adora.
Y suplicante le dice:
 «Sálvame, pues tú eres mi dios.»

18 No saben nada, no entienden nada;
 sus ojos están velados, y no ven;
 su mente está cerrada, y no entienden.
19 Les falta conocimiento y entendimiento;
 no se ponen a pensar ni a decir:
«Usé la mitad para combustible;
 incluso horneé pan sobre las brasas,
asé carne y la comí.
 ¿Y haré algo abominable con lo que queda?
¿Me postraré ante un pedazo de madera?»
20 Se alimentan de cenizas,
 se dejan engañar por su iluso corazón,
no pueden salvarse a sí mismos, ni decir:
 «¡Lo que tengo en mi diestra es una mentira!»

21 «Recuerda estas cosas, Jacob,
 porque tú eres mi siervo, Israel.
Yo te formé, tú eres mi siervo;
 Israel, yo no te olvidaré.
22 He disipado tus transgresiones como el rocío,
 y tus pecados como la bruma de la mañana.
 Vuelve a mí, que te he redimido.»

23 ¡Canten de alegría, cielos,
 que esto lo ha hecho el Señor!
¡Griten con fuerte voz,
 profundidades de la tierra!
¡Prorrumpan en canciones, montañas;
 y bosques, con todos sus árboles!
Porque el Señor ha redimido a Jacob,
 Dios ha manifestado su gloria en Israel.

Comentario

3. Más valioso que nada más

Todos enfrentaremos pruebas, problemas y tentaciones. Vamos a pasar por «el fuego» y «aguas impetuosas». Habrá momentos en que «estarás entre la espada y la pared» (43:2, MSG). Esos son tiempos difíciles. A veces queremos rendirnos, pues no podemos entender lo que está pasando.

Dios dice: «No temas [...], tú eres mío. Cuando estás en el límite, allí estaré contigo; [...] no será un callejón sin salida» (vv.1-2, MSG).

Dios nos está modelando (44:21, MSG). A menudo utiliza las dificultades y desafíos en nuestra vida como papel de lija para suavizar los bordes ásperos. Él los usa para fortalecer nuestro carácter, cambiarnos y avanzar en Su propósito en nuestras vidas.

Él siempre está actuando con amor: «Yo soy Dios, tu Dios personal [...], he pagado un precio enorme por ti [...] ¡Eso es lo mucho que te amo! Vendería el mundo entero para tenerte de regreso, cambiaría la creación solo por ti» (43:3-4, MSG).

Eres precioso y honrado ante Sus ojos porque te ama (v.4). ¿Te das cuenta de lo valioso que eres para Dios? Tu valor es lo que le costaste a Dios, y Él pagó un precio enorme por ti: Jesús murió por ti.

Dios tiene un buen plan para tu futuro en todas las luchas y dificultades de la vida. Nos conforta: « ¡Voy a hacer algo nuevo! […] Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados» (v.19). Si estás ahora mismo en un «desierto» o en un «lugar desolado», confía en Dios pues Él tiene un buen plan para tu futuro.

El amor y el perdón de Dios son asombrosos. Más adelante en el pasaje, Dios afirma: «Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados» (v.25). Sabemos que esto fue posible por Jesucristo y por lo que él hizo por nosotros.

Isaías continúa advirtiendo de lo absurdo de adorar ídolos (véase 44:6-23). Cuando adoramos algo o alguien que no sea el Dios que nos hizo, estamos adorando una mentira. Estamos adorando «a los seres creados antes que al Creador» (Romanos 1:25).

El Señor insta a los israelitas a volverse a Él. Asegura: «He borrado de la pizarra todas tus faltas. No queda nada de tus pecados. Vuelve conmigo, vuelve. Te he redimido» (Isaías 44:22, MSG).

Oración

Señor, gracias por Tu extraordinaria bondad y porque pagaste un precio enorme en Tu increíble amor por mí. Gracias porque soy valioso y honrado ante Tus ojos. Ayúdame a seguir confiando en Ti en todos los desafíos y dificultades, pues tienes un buen plan para mí.

Añadidos de Pippa

Isaías 43:1–5a

Estos versículos son tan maravillosos y alentadores cuando tú, o alguien que amas, se enfrenta a algo realmente preocupante. Puede que Dios no lo quite, pero ha prometido estar contigo, caminar contigo y protegerte mientras pasas por ello.

Versículo del día

Isaías 43:4

'A cambio de ti entregaré hombres; ¡a cambio de tu vida entregaré pueblos! Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra.'
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Referencias

Escritura marcada (MSG) es tomada de la traducción bíblica The Message, no está traducida a español, se parafrasea.

Adrian Plass, Clearing Away the Rubbish, (HarperCollins, 2000). No disponible en español

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. ‘NIV’ is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

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