Día 284

Más

Sabiduría Proverbios 24:23-34
Nuevo Testamento 1 Tesalonicenses 4:1-18
Antiguo Testamento Jeremías 23:9-25:14

Introducción

«Más, por favor» es el título de la autobiografía de Dame Edna Everage (Barry Humphries). Él escribe que esas dos palabras, «Más, por favor», fueron las primeras palabras coherentes que balbuceó.

Continuó diciendo: «Siempre he querido más. Nunca he tenido suficiente leche, dinero, calcetines, sexo, primeras ediciones, soledad, álbumes de vinilo, comidas gratis, amigos de verdad, corbatas, aplausos, amor incondicional o caquis. Por supuesto, siempre he tenido mucho más que lo necesario de todas esas comodidades, pero siempre me dejaron con un etéreo sentimiento de vacío: ¿dónde estaba el resto?

Buscar placeres para uno mismo siempre nos dejará con un «etéreo sentimiento de vacío». En los pasajes de hoy vemos lo que realmente satisface nuestra hambre y sed espiritual, así como qué cosas deberíamos buscar más y más. Pablo subraya dos cosas en particular: llevar una vida que «agrade a Dios cada vez más» (1 Tesalonicenses 4:1, RVA-2015), y «amarse aún más» (vv.9–10) unos a otros.

Sabiduría

Proverbios 24:23-34

Otros dichos de los sabios

23 También éstos son dichos de los sabios:

No es correcto ser parcial en el juicio.
24 Maldecirán los pueblos, y despreciarán las naciones,
a quien declare inocente al culpable.
25 Pero bien vistos serán, y bendecidos,
los que condenen al culpable.

26 Una respuesta sincera
es como un beso en los labios.

27 Prepara primero tus faenas de cultivo
y ten listos tus campos para la siembra;
después de eso, construye tu casa.

28 No testifiques sin razón contra tu prójimo,
ni mientas con tus labios.
29 No digas: «Le haré lo mismo que me hizo;
le pagaré con la misma moneda.»

30 Pasé por el campo del perezoso,
por la viña del falto de juicio.
31 Había espinas por todas partes;
la hierba cubría el terreno,
y el lindero de piedras estaba en ruinas.
32 Guardé en mi corazón lo observado,
y de lo visto saqué una lección:
33 Un corto sueño, una breve siesta,
un pequeño descanso, cruzado de brazos ...
34 ¡y te asaltará la pobreza como un bandido,
y la escasez, como un hombre armado!

Comentario

1. Más sabiduría de Dios

La «sabiduría» viene de Dios y es muy práctica. Los «dichos de los sabios» (v.23) abarcan muchos aspectos diferentes de nuestra vida. Aquí vemos algunos ejemplos:

  1. Juzga con imparcialidad

«No es correcto ser parcial en el juicio» (v.23b). Pues aquellos que juzgan con justicia, «bien vistos serán, y bendecidos» (v.25).

  1. Habla con honestidad

«Una respuesta sincera es como un beso en los labios» (v.26). A veces es duro decir la verdad por amor, pero debemos ser honestos los unos con los otros.

  1. Permanece fiel

«No testifiques sin razón contra tu prójimo, ni mientas con tus labios» (v.28). Cualquiera puede aparentar ser fiel ante ti, pero solo la gente que te es fiel cuando no estás delante, es la que cuenta.

  1. Muestra dominio

La tentación de retribuir a aquellos que nos han hecho mal es muy grande. Pero el libro de Proverbios nos advierte en contra de tomar venganza:«No digas: "Le haré lo mismo que me hizo; le pagaré con la misma moneda"» (v.29).

  1. Trabaja duro

El libro de Proverbios a menudo advierte contra la vaguería. «Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos… ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez, como un hombre armado!» (vv.33–34).

Oración

Señor, ayúdame a crecer en sabiduría —en imparcialidad, honestidad, fidelidad, dominio y diligencia— para que cada vez más viva una vida que te agrade.

Nuevo Testamento

1 Tesalonicenses 4:1-18

La vida que agrada a Dios

4Por lo demás, hermanos, les pedimos encarecidamente en el nombre del Señor Jesús que sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo aprendieron de nosotros. De hecho, ya lo están practicando. 2 Ustedes saben cuáles son las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús.

3 La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; 4 que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, 5 sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios; 6 y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en este asunto. El Señor castiga todo esto, como ya les hemos dicho y advertido. 7 Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad; 8 por tanto, el que rechaza estas instrucciones no rechaza a un hombre sino a Dios, quien les da a ustedes su Espíritu Santo.

9 En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. 10 En efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia. No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más, 11 a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, 12 para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie.

13 Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. 14 ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él. 15 Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. 16 El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. 18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.

Comentario

2. Agradar a Dios cada vez más

En vez de buscar «ser el número uno», queriendo más y más placer para uno mismo, estamos llamados a vivir una vida que agrade a Dios cada vez más (v.1, RVA-2015). En vez de vidas de «más, por favor», deberíamos vivir vidas «más agradables» a Dios. Estamos llamados a amar a Dios «cada vez más» y amar a los demás «aún más» (v.10). ¿Cómo puedes hacerlo?

  1. Da dignidad a tu cuerpo

A Dios le importa tu cuerpo tanto como tu alma: «Que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa» (v.4). Pablo exhorta a «que se aparten de la inmoralidad sexual; [...] sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios» (vv.4–5).

  1. Vive una vida de belleza

«Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad» (v.7) o como dice The message, «santos y bellos, tan bellos por dentro como por fuera» (v.7, MSG). La verdadera belleza no tiene nada que ver con la apariencia exterior. Se trata de cómo eres por dentro. El proceso de ser santificado sucede por medio de la obra del Espíritu «Santo». Dios «les da a ustedes su Espíritu Santo» (v.8) para este propósito.

  1. Ámense los unos a los otros

Pablo escribe: «En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros» (v.9). «Les animamos a amarse aún más» (v.10).

  1. Preocúpate de tus asuntos

Pablo escribe que no simplemente debemos ser ambiciosos, debemos desear vivir una vida tranquila y ser diligentes. Esto es algo sorprendente de leer, particularmente dadas las grandes cosas que Pablo hizo por Dios, pero parece que tiene un significado profundo en las cosas aparentemente nimias de la vida. Pablo nos dice específicamente que «procuren vivir tranquilos y ocupados en sus propios asuntos» (v.11,DHH). Los chismes empiezan cuando compartes una información y no eres ni parte del problema, ni parte de la solución. Por supuesto, hay ocasiones en las que tenemos que ayudar a otras personas involucrándonos, pero no hemos de ir por ahí interfiriendo en los asuntos de otras personas.

  1. Consigue un trabajo, si puedes

Pablo escribe que hay que «trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie» (vv.11–12). Para algunos, como los padres que se quedan en la casa, su trabajo es su hogar. Para otros, consiste en el trabajo fuera del hogar para ganarse el pan de su familia. La regla general es que deberíamos intentar conseguir un trabajo si podemos y no depender de los demás para nuestro mantenimiento. Algunos pueden depender del cuerpo de Cristo para el mismo, como los que ejercen algún tipo de ministerio no remunerado. Pero esta es la excepción a la regla.

  1. Disfruta una esperanza sin fin

Nadie puede vivir bien hasta que no pueda morir bien. La muerte es otro asunto ante el que estamos llamados a tener una actitud diferente. Por supuesto, nos afligimos cuando alguien fallece. Pero Pablo dice que no debemos entristecernos «como esos otros que no tienen esperanza» (v.13), puesto que «¿acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él» (v.14).

La muerte no es el final. Pablo está diciendo que igual que Jesús murió y resucitó, de la misma manera creemos que en la resurrección, Dios llevará con Él a todos los que han quedado dormidos*.* Pablo usa aquí una palabra diferente: mientras que Jesús murió por nosotros, nosotros no moriremos, solo «quedaremos» dormidos (vv.13,15).

Seremos reunificados con Jesús «para encontrarnos con el Señor » (v.17a) y nos reuniremos los unos con los otros: «seremos arrebatados junto con ellos» (v.17a) como en una «gran reunión familiar» (MSG). No solo estarás con el Señor para siempre (v.17b), también estarás «con él, [y] los que han dormido» (v.14, RVA-2105). Mucha gente solo ve un final sin esperanza, pero tú tienes una esperanza sin final. Recuérdalo y «anímense unos a otros con estas palabras» (v.18).

Oración

Señor, ayúdame a vivir una vida santa. Gracias por tu Espíritu Santo, quien obra en mí y me ayuda a vivir una vida que te agrada cada vez más. Ayúdame en mi debilidad, ayúdame a vivir una vida de amor, pureza sexual, ambiciones correctas, de esperanza y ánimo. Que sea transformado a semejanza de Cristo.

Antiguo Testamento

Jeremías 23:9-25:14

Profetas mentirosos

9 En cuanto a los profetas:

Se me parte el corazón en el pecho
y se me estremecen los huesos.
Por causa del
y de sus santas palabras,
hasta parezco un borracho,
alguien dominado por el vino.
10 A causa de la maldición,
el país está lleno de adúlteros,
la tierra está de luto
y los pastos del desierto se han secado.
Los profetas corren tras la maldad,
y usan su poder para la injusticia.

11 «Impíos son los profetas y los sacerdotes;
aun en mi propia casa encuentro su maldad
—afirma el Señor —.
12 »Por eso su camino será resbaladizo;
serán empujados a las tinieblas,
y en ellas se hundirán.
Yo traeré sobre ellos una calamidad
en el año de su castigo
—afirma el Señor —.

13 »Algo insólito he observado
entre los profetas de Samaria:
profetizaron en nombre de Baal,
y descarriaron a mi pueblo Israel.
14 Y entre los profetas de Jerusalén
he observado cosas terribles:
cometen adulterio, y viven en la mentira;
fortalecen las manos de los malhechores,
ninguno se convierte de su maldad.
Todos ellos son para mí como Sodoma;
los habitantes de Jerusalén son como Gomorra.»

15 Por tanto, así dice el SeñorTodopoderoso contra los profetas:

«Haré que coman alimentos amargos
y que beban agua envenenada,
porque los profetas de Jerusalén
han llenado de corrupción todo el país.»

16 Así dice el Señor Todopoderoso:

«No hagan caso de lo que dicen los profetas,
pues alientan en ustedes falsas esperanzas;
cuentan visiones que se han imaginado
y que no proceden de la boca del Señor.
17 A los que me desprecian les aseguran
que yo digo que gozarán de bienestar;
a los que obedecen los dictados de su terco corazón
les dicen que no les sobrevendrá ningún mal.
18 ¿Quién de ellos ha estado en el consejo del Señor?
¿Quién ha recibido o escuchado su palabra?
¿Quién ha atendido y escuchado su palabra?
19 El huracán del Señor se ha desatado con furor;
un torbellino se cierne amenazante
sobre la cabeza de los malvados.
20 La ira del Señor no cesará
hasta que haya realizado por completo
los propósitos de su corazón.
Al final de los tiempos
lo comprenderán con claridad.
21 Yo no envié a esos profetas,
pero ellos corrieron;
ni siquiera les hablé,
pero ellos profetizaron.
22 Si hubieran estado en mi consejo,
habrían proclamado mis palabras a mi pueblo;
lo habrían hecho volver de su mal camino
y de sus malas acciones.

23 »¿Soy acaso Dios sólo de cerca?
¿No soy Dios también de lejos?
—afirma el Señor —.
24 ¿Podrá el hombre hallar un escondite
donde yo no pueda encontrarlo?
—afirma el Señor —.
¿Acaso no soy yo el que llena los cielos y la tierra?
—afirma el Señor —.

25 »He escuchado lo que dicen los profetas que profieren mentiras en mi nombre, los cuales dicen: “¡He tenido un sueño, he tenido un sueño!” 26 ¿Hasta cuándo seguirán dándole valor de profecía a las mentiras y delirios de su mente? 27 Con los sueños que se cuentan unos a otros pretenden hacer que mi pueblo se olvide de mi nombre, como sus antepasados se olvidaron de mi nombre por el de Baal. 28 El profeta que tenga un sueño, que lo cuente; pero el que reciba mi palabra, que la proclame con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano? —afirma el Señor —. 29 ¿No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca? —afirma el Señor —.

30 »Por eso yo estoy contra los profetas que se roban mis palabras entre sí —afirma el Señor —. 31 Yo estoy contra los profetas que sueltan la lengua y hablan por hablar —afirma el Señor —. 32 Yo estoy contra los profetas que cuentan sueños mentirosos, y que al contarlos hacen que mi pueblo se extravíe con sus mentiras y sus presunciones —afirma el Señor —. Yo no los he enviado ni les he dado ninguna orden. Son del todo inútiles para este pueblo —afirma el Señor —.

Profecías falsas

33 »Y si este pueblo, o algún profeta o sacerdote, te pregunta: “¿Qué mensaje tenemos del Señor?”, tú les responderás: “¿De qué mensaje hablan?” Yo los abandonaré —afirma el Señor —. 34 Y si un profeta o un sacerdote, o alguien del pueblo, dice: “Éste es el mensaje del Señor”, yo castigaré a ese hombre y a su casa. 35 Así deberán hablarse entre amigos y hermanos: “¿Qué ha respondido el Señor?”, o “¿Qué ha dicho el Señor?” 36 Pero no deberán mencionar más la frase “Mensaje del Señor”, porque el mensaje de cada uno será su propia palabra, ya que ustedes han distorsionado las palabras del Dios viviente, del SeñorTodopoderoso, nuestro Dios. 37 Así les dirás a los profetas: “¿Qué les ha respondido el Señor? ¿Qué les ha dicho?” 38 Pero si ustedes responden: “¡Mensaje del Señor!”, el Señor dice: “Por cuanto ustedes han dicho: ‘¡Mensaje del Señor!’, siendo que yo les había prohibido que pronunciaran esta frase, 39 entonces me olvidaré de ustedes y los echaré de mi presencia, junto con la ciudad que les di a ustedes y a sus antepasados. 40 Y los afligiré con un oprobio eterno, con una humillación eterna que jamás será olvidada.” »

Dos canastas de higos

24Después de que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportó de Jerusalén a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, junto con los jefes de Judá y con los artesanos y herreros, el Señor me mostró dos canastas de higos colocadas frente al templo del Señor. 2 Una de ellas tenía higos muy buenos, como los que maduran primero; la otra tenía higos muy malos, tan malos que no se podían comer.

3 Entonces el Señor me preguntó: «¿Qué ves, Jeremías?» Yo respondí: «Veo higos. Unos están muy buenos, pero otros están tan malos que no se pueden comer.»

4 Y la palabra del Señor vino a mí: 5 «Así dice el Señor, el Dios de Israel: “A los deportados de Judá, que envié de este lugar al país de los babilonios, los consideraré como a estos higos buenos. 6 Los miraré favorablemente, y los haré volver a este país. Los edificaré y no los derribaré, los plantaré y no los arrancaré. 7 Les daré un corazón que me conozca, porque yo soy el Señor. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón.

8 » ”Pero a Sedequías, rey de Judá, y a sus jefes y a los sobrevivientes de Jerusalén —lo mismo a los que se quedaron en este país como a los que viven en Egipto— los trataré como a los higos malos, que de tan malos no se pueden comer —afirma el Señor —. 9 Los convertiré en motivo de espanto y de calamidad, para todos los reinos de la tierra. En todos los lugares por donde yo los disperse, serán objeto de escarnio, desprecio, burla y maldición. 10 Enviaré contra ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus antepasados.” »

Setenta años de cautiverio

25Ésta es la palabra que vino a Jeremías con relación a todo el pueblo de Judá. La recibió en el año cuarto del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, es decir, durante el año primero del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia. 2 El profeta Jeremías les dijo lo siguiente a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén: 3 «Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta el día de hoy —¡y conste que ya han pasado veintitrés años!—, el Señor me ha dirigido su palabra, y yo les he hablado en repetidas ocasiones, pero ustedes no me han hecho caso.

4 »Además, una y otra vez el Señor les ha enviado a sus siervos los profetas, pero ustedes no los han escuchado ni les han prestado atención. 5 Ellos los exhortaban: “Dejen ya su mal camino y sus malas acciones. Así podrán habitar en la tierra que, desde siempre y para siempre, el Señor les ha dado a ustedes y a sus antepasados. 6 No vayan tras otros dioses para servirles y adorarlos; no me irriten con la obra de sus manos, y no les haré ningún mal.”

7 »Pero ustedes no me obedecieron —afirma el Señor —, sino que me irritaron con la obra de sus manos, para su propia desgracia.

8 »Por eso, así dice el SeñorTodopoderoso: “Por cuanto no han obedecido mis palabras, 9 yo haré que vengan todos los pueblos del norte, y también mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia. Los traeré contra este país, contra sus habitantes y contra todas las naciones vecinas, y los destruiré por completo: ¡los convertiré en objeto de horror, de burla y de eterna desolación! —afirma el Señor —. 10 Haré que desaparezcan entre ellos los gritos de gozo y alegría, los cantos de bodas, el ruido del molino y la luz de la lámpara. 11 Todo este país quedará reducido a horror y desolación, y estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años.”

12 »Pero cuando se hayan cumplido los setenta años, yo castigaré por su iniquidad al rey de Babilonia y a aquella nación, país de los caldeos, y los convertiré en desolación perpetua —afirma el Señor —. 13 Haré que vengan sobre ese país todas las amenazas que le anuncié, y todo lo que está registrado en este libro y que Jeremías ha profetizado contra las naciones. 14 Los caldeos, a su vez, caerán bajo el yugo de muchas naciones y reyes poderosos. Así les daré lo que merecen su conducta y sus hechos.»

Comentario

3. Escuchar a Dios cada vez más

Dios habla y puedes escuchar Sus palabras. Esto es lo que hace a la Biblia tan poderosa «¿No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca? —afirma el Señor—» (23:29).

Jeremías habló «santas palabras» (v.9) al pueblo de Dios y amonestó a sus líderes por no llevar una vida de santidad: «El país está lleno de adúlteros » y de líderes que «usan su poder para la injusticia» (v.10). Los acusa de moverse por el sexo y vivir una mentira (v.14), llamándolos al arrepentimiento (25:5–6).

En la raíz de su problema está que no han escuchado a Dios: «Se han negado a escuchar» (v.7, MSG).

El Señor pregunta por medio de Jeremías «¿Quién de ellos ha estado en el consejo del Señor? ¿Quién ha recibido o escuchado su palabra? ¿Quién ha atendido y escuchado su palabra?» (23:18). «Yo no envié a esos profetas, pero ellos corrieron; ni siquiera les hablé, pero ellos profetizaron. Si hubieran estado en mi consejo, habrían proclamado mis palabras a mi pueblo; lo habrían hecho volver de su mal camino y de sus malas acciones» (vv.21–22).

Si escuchas las palabras de Dios y la proclamas, tendrás un impacto muy poderoso: «El profeta que tenga un sueño, que lo cuente; pero el que reciba mi palabra, que la proclame con fidelidad. [...] ¿No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca? —afirma el Señor—» (vv.28–29).

Oración

Señor, ayúdame a pasar más y más tiempo escuchando y oyendo Tu palabra. Gracias porque las palabras de la Biblia son tan poderosas, como fuego y martillo que pulveriza la roca. Gracias porque, al estudiarla, pulveriza la roca de mi corazón y comienza un proceso de transformación y santificación. Ayúdame a vivir una vida que te agrade cada vez más, que ame más y sea más santa.

Añadidos de Pippa

Pippa añade

1 Tesalonicenses 4:11

«Procuren vivir tranquilos y ocupados en sus propios asuntos, trabajando con sus manos como les hemos encargado».

Hoy es un día más bien ocupado como para eso de una «vida tranquila», ¡pero lo intentaré con todas mis fuerzas!

Versículo del día

Proverbios 24:26

'Una respuesta sincera es como un beso en los labios.'
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References

Notas:

Escritura marcada (MSG) es tomada de la traducción bíblica The Message, no está traducida a español, se parafrasea.

Barry Humphries, More Please: An Autobiography, (Penguin Books, 1993).

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. «NIV» is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

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