Día 227

Vivir sin descuidarse

Sabiduría Salmos 97:1-12
Nuevo Testamento 1 Corintios 9:19-10:13
Antiguo Testamento 2 Crónicas 2:1-5:1

Introducción

Me encanta hacer deporte aunque nunca he sido particularmente habilidoso haciéndolo, pero lo disfruto muchísimo. Ninguno de los compañeros con los que juego al squash tiene un nivel muy alto. Es algo muy amistoso y relajado, y aun así ¡muy competitivo! Incluso el nivel en el que jugamos requiere de un «entrenamiento estricto», por lo cual tengo que entrenar y jugar regularmente. Esta es una de las razones por las que intento ser cuidadoso con lo que como y con cuánto duermo.

El apóstol Pablo escribe: «¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero solo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre» (1 Corintios 9:24–25).

Si aquellos que compiten en los deportes soportan un entrenamiento estricto para conseguir algo «que se echa a perder», cuánto más nosotros deberíamos pasar por un «entrenamiento estricto» en nuestra vida moral y espiritual para conseguir el premio «que dura para siempre» (v.25).

En palabras de la traducción The Message, Pablo escribe: «No sé ustedes, yo corro con todas mis fuerzas para alcanzar la meta. Doy todo lo que tengo. ¡Nada de vivir descuidado en mi caso! Me mantengo alerta y en condición óptima» (v.26, MSG). El objetivo y la ambición de la vida de Pablo es alabar y servir a Dios. Quiere hacerlo lo mejor que pueda, quiere dar todo lo que tiene; va a por el oro.

La adoración y el servicio están íntimamente conectados (la misma palabra griega —latreuo— se usa para ambas cosas). Todos los seres humanos son adoradores. Si no adoras al único Dios, adorarás a alguien o a algo diferente. Todos los seres humanos son siervos, ya sea de Dios, de sí mismos, de otra persona o cosa.

En los pasajes de hoy vemos la importancia de adorar y servir al único Dios verdadero con todo nuestro corazón y nuestro ser, dando todo lo que tenemos, y de no vivir descuidados.

Sabiduría

Salmos 97:1-12

Salmo 97

1 ¡El Señor es rey! ¡Regocíjese la tierra!
¡Alégrense las costas más remotas!
2 Oscuros nubarrones lo rodean;
la rectitud y la justicia son la base de su trono.
3 El fuego va delante de él
y consume a los adversarios que lo rodean.
4 Sus relámpagos iluminan el mundo;
al verlos, la tierra se estremece.
5 Ante el Señor, dueño de toda la tierra,
las montañas se derriten como cera.
6 Los cielos proclaman su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.

7 Sean avergonzados todos los idólatras,
los que se jactan de sus ídolos inútiles.
¡Póstrense ante él todos los dioses!

8 Señor, por causa de tus juicios
Sión escucha esto y se alegra,
y las ciudades de Judá se regocijan.
9 Porque tú eres el SeñorAltísimo,
por encima de toda la tierra.
¡Tú estás muy por encima de todos los dioses!
10 El Señor ama a los que odian el mal;
él protege la vida de sus fieles,
y los libra de manos de los impíos.
11 La luz se esparce sobre los justos,
y la alegría sobre los rectos de corazón.
12 Alégrense en el Señor, ustedes los justos,
y alaben su santo nombre.

Comentario

1. ¿Por qué adoras y sirves?

Dios está a cargo de Su universo. «El Señor es rey» (v.1). Si el Señor no reinara, la vida no tendría sentido; pero lo hace, por lo que hemos de regocijarnos (v.1).

El salmista llama a toda la creación a que adore: «¡Póstrense ante él!..» (v.7).

Alaba a Dios, primero por ser quien es, y segundo por aquello que ha hecho. Es por ser Dios quien es por lo que Él actúa trayendo la protección, la liberación, la guía y la alegría para Su pueblo (vv.10–12).

  • Dios es tu protector

Él guarda tu vida: «Él protege la vida de sus fieles » (v.10b).

  • Dios es tu liberador

Te libra de la mano de los impíos (v.10c), te arranca de sus garras (v.10c, MSG).

  • Dios es tu guía

Él arroja la luz sobre ti; te guía y te convence, abriendo tus ojos (v.11a).

  • Dios es tu alegría

Te da alegría para que puedas regocijarte en Él y alabar Ssu nombre santo (vv.11b,12); da «alegría sobre los rectos de corazón» (v.11).

Así que concluye: «Alégrense en el Señor, ustedes los justos, y alaben su santo nombre» (v.12).

Oración

Señor, gracias porque eres mi protector, mi liberador, mi guía y mi alegría.

Nuevo Testamento

1 Corintios 9:19-10:13

19 Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible. 20 Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la ley me volví como los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la ley), a fin de ganar a éstos. 21 Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley. 22 Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. 23 Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos.

24 ¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. 25 Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. 26 Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. 27 Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.

Advertencias basadas en la historia de Israel

10No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar. 2 Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés. 3 Todos también comieron el mismo alimento espiritual 4 y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. 5 Sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.

6 Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo, a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos. 7 No sean idólatras, como lo fueron algunos de ellos, según está escrito: «Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se entregó al desenfreno.» 8 No cometamos inmoralidad sexual, como algunos lo hicieron, por lo que en un sólo día perecieron veintitrés mil. 9 Tampoco pongamos a prueba al Señor, como lo hicieron algunos y murieron víctimas de las serpientes. 10 Ni murmuren contra Dios, como lo hicieron algunos y sucumbieron a manos del ángel destructor.

11 Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. 12 Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. 13 Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.

Comentario

2. ¿A quién adoras y a quién sirves?

Hasta que el amor de Dios no cambia nuestra perspectiva, la mayoría de nosotros somos esclavos de nosotros mismos (y de nuestros propios apetitos corporales). Pablo es lo contrario; por causa de Jesucristo, Pablo hizo esclavo a su propio cuerpo y se hizo esclavo de todos (9:19a).

Pablo dice: «Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles» (v.22b). Esto no significa que sea hipócrita ni que no esté cómodo en su propio pellejo ni que no sea capaz de ser él mismo. Tampoco significa que cambie el mensaje del evangelio para adaptarlo a la audiencia. Su pasión era predicar el evangelio y su propósito era «ganar a tantos como sea posible» (v.19b).

Como escribe el profesor Gordon Fee: «Mientras que Pablo es intransigente en los asuntos que afectan al propio evangelio —ya sean teológicos o de comportamiento— ese mismo celo por el poder salvífico del evangelio es la causa de que se haga todo a todos en las cosas que no importan».

En palabras de The Message, Pablo escribe: «Entré en el mundo de ellos y traté de experimentar las cosas desde su punto de vista» (v.22). Esto tiene una aplicación muy amplia, quizás incluso más allá de las áreas en las que está pensando san Pablo. Para usar un ejemplo trivial, hasta puede tener efecto en la ropa que usas para que la gente a la que hablas no sienta rechazo y pueda identificarse contigo.

Aunque Pablo estaba dispuesto a ser esclavo de todos, no estaba dispuesto a ser esclavo de sus apetitos corporales. Miraba la vida como una carrera (v.24) y se veía como un corredor que tiene que pasar por un «entrenamiento estricto» (v.25). Como un atleta, tenía que ser inmisericorde con su propio cuerpo para hacerlo su esclavo de manera que, habiendo predicado a otros, él mismo no acabara «descalificado» del premio (v.27). La autodisciplina es esencial; ten bajo control tu cuerpo, tu mente y tus emociones.

Pablo sabía que estaba rodeado de muchas tentaciones. Podía verlo leyendo la historia de su propio pueblo: «La mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto» (10:5).

Pusieron sus corazones en «lo malo» (v.6); practicaban la «inmoralidad sexual» (v.8) y tentaban a Dios (v.9) murmurando (v.10). Como dice The Message: «Tenemos que procurar no agitar el descontento, el cual los destruyó» (v.10, MSG).

«Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer» (vv.11–12).

Tú serás tentado igual que ellos lo fueron. Aun así dice: «Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (v.13).

Hazte estas dos preguntas:

  • ¿Cómo puedo asegurarme de no ser esclavo de mis propios deseos?
  • ¿Cómo puedo servir a todo aquel con quien esté en contacto en el día de hoy?

Oración

Señor, ayúdame a someterme a un entrenamiento estricto para ganar la corona «que dura para siempre». Ayúdame a evitar caer en la tentación. Ayúdame a adorarte y a servirte solo a Ti.

Antiguo Testamento

2 Crónicas 2:1-5:1

Preparativos para la construcción del templo

2Salomón decidió construir su palacio real y un templo en honor del Señor. 2 Con este fin reclutó a setenta mil cargadores y ochenta mil canteros, para que trabajaran en la montaña. Al frente de ellos puso a tres mil seiscientos capataces. 3 Luego le envió este mensaje a Hiram, rey de Tiro:

«Envíame madera de cedro, tal como lo hiciste con mi padre David cuando se la enviaste para que se construyera un palacio. 4 Voy a construir un templo en honor del Señor mi Dios. Lo consagraré a él, para quemar incienso aromático en su presencia, colocar siempre el pan consagrado, y ofrecer allí los holocaustos de la mañana y de la tarde, los sacrificios de los sábados y de luna nueva, así como los de las otras fiestas del Señor nuestro Dios. Esto se hará en Israel siempre.

5 »Voy a edificar un templo majestuoso, pues nuestro Dios es el más grande de todos los dioses. 6 Pero, ¿cómo edificarle un templo, si ni los cielos más altos pueden contenerlo? ¿Y quién soy yo para construirle un templo, aunque sólo sea para quemar incienso para él?

7 »Envíame un experto para trabajar el oro y la plata, el bronce y el hierro, el carmesí, la escarlata y la púrpura, y que sepa hacer grabados, para que trabaje junto con los expertos que yo tengo en Judá y en Jerusalén, los cuales contrató mi padre David.

8 »Envíame también del Líbano madera de cedro, de ciprés y de sándalo, pues yo sé que tus obreros son expertos en cortar estos árboles. Mis obreros trabajarán con los tuyos 9 para prepararme mucha madera, porque el templo que voy a edificar será grande y maravilloso. 10 A tus siervos que corten la madera les daré veinte mil cargas de trigo, veinte mil cargas de cebada, veinte mil medidas de vino, y veinte mil medidas de aceite.»

11 En respuesta, Hiram, rey de Tiro, le envió a Salomón la siguiente carta:

«El Señor te ha hecho rey de su pueblo, porque te ama. 12 ¡Alabado sea el Señor, Dios de Israel, que hizo el cielo y la tierra, porque le ha dado al rey David un hijo sabio, dotado de sabiduría e inteligencia, el cual construirá un palacio real y un templo para el Señor!

13 »Te envío, pues, a Hiram Abí, hombre sabio e inteligente, 14 hijo de una mujer oriunda de Dan y de un nativo de Tiro. Sabe trabajar el oro y la plata, el bronce y el hierro, la piedra y la madera, el carmesí y la púrpura, el lino y la escarlata; también es experto en hacer toda clase de figuras y en realizar cualquier diseño que se le encargue. Hiram trabajará junto con tus expertos y con los de David, tu padre y mi señor.

15 »Envíanos ahora el trigo, la cebada, el aceite y el vino que tan bondadosamente me has prometido. 16 Nosotros cortaremos del Líbano la madera que necesites, y te la llevaremos por mar hasta Jope, en forma de balsas. De allí tú la llevarás a Jerusalén.»

17 Salomón hizo un censo de todos los extranjeros que vivían en Israel. Este censo, que fue posterior al que había hecho su padre David, arrojó la cifra de ciento cincuenta y tres mil seiscientos. 18 A setenta mil de ellos los puso como cargadores; a ochenta mil, como canteros en las montañas; y a tres mil seiscientos, como capataces para dirigir a los trabajadores.

Construcción del templo

3Salomón comenzó a construir el templo del Señor en el monte Moria, en Jerusalén, donde el Señor se le había aparecido a su padre David. Lo construyó en el lugar que David había destinado, esto es, en la parcela de Arauna, el jebuseo. 2 La construcción la comenzó el día dos del mes segundo del cuarto año de su reinado.

3 Salomón determinó que los cimientos del templo de Dios fueran de veintisiete metros de largo por nueve metros de ancho. 4 El vestíbulo de la nave medía lo mismo que el ancho del templo, es decir, también medía nueve metros de largo, y nueve metros de alto. Por dentro, Salomón lo recubrió de oro puro. 5 Recubrió la nave central con paneles de madera de ciprés, sobre los cuales colocó figuras de palmeras y cadenas de oro fino. 6 El templo lo adornó con piedras preciosas y con oro de Parvayin. 7 En el interior del templo recubrió de oro las vigas, los umbrales, las paredes y las puertas, y en las paredes esculpió querubines.

8 Salomón hizo también el Lugar Santísimo, el cual medía lo mismo que el ancho del templo, es decir, nueve metros de largo y nueve metros de ancho. Lo recubrió por dentro con veintitrés toneladas de oro fino. 9 Cada clavo de oro pesaba medio kilo. También recubrió de oro las habitaciones superiores.

10 En el Lugar Santísimo mandó tallar dos querubines, y los recubrió de oro. 11 Las alas de los querubines medían nueve metros de largo. Cada una de las alas del primer querubín medía dos metros con veinticinco centímetros; una de ellas tocaba la pared interior de la habitación, y la otra rozaba el ala del segundo querubín. 12 Cada una de las alas del segundo querubín también medía dos metros con veinticinco centímetros; una de ellas tocaba la pared interior de la habitación, y la otra rozaba el ala del primer querubín. 13 Los querubines estaban de pie, con el rostro hacia la nave, y sus alas extendidas medían en total nueve metros.

14 La cortina la hizo de púrpura, carmesí, escarlata y lino, y sobre ella mandó bordar querubines.

15 En la fachada del templo levantó dos columnas de dieciséis metros de altura, y el capitel que coronaba cada columna medía más de dos metros; 16 además, mandó hacer unas cadenas trenzadas y las colocó en lo alto de las columnas; hizo también cien granadas, y las intercaló entre las cadenas. 17 Levantó las columnas en la fachada del templo, una en el lado sur y otra en el lado norte. A la primera la nombró Jaquín, y a la segunda, Boaz.

Mobiliario del templo

4Salomón hizo un altar de bronce que medía nueve metros de largo por nueve de ancho y cuatro metros y medio de alto. 2 Hizo también una fuente circular de metal fundido, que medía cuatro metros y medio de diámetro y dos metros con veinticinco centímetros de alto. Su circunferencia, medida a cordel, era de trece metros y medio. 3 Bajo el borde hizo dos hileras de figuras de bueyes, diez por cada medio metro, las cuales estaban fundidas en una sola pieza con la fuente. 4 La fuente descansaba sobre doce bueyes, que tenían sus cuartos traseros hacia adentro. Tres bueyes miraban al norte, tres al oeste, tres al sur y tres al este. 5 El grosor de la fuente era de ocho centímetros, y su borde, en forma de copa, se asemejaba a un capullo de azucena. Tenía una capacidad de sesenta y seis mil litros.

6 Salomón hizo también diez lavamanos, y puso cinco en el lado sur y cinco en el lado norte. En ellos se lavaba todo el material de los holocaustos, mientras que en la fuente se lavaban los sacerdotes.

7 Hizo además diez candelabros de oro, según el modelo prescrito, y los colocó en el templo, cinco en el lado sur y cinco en el lado norte.

8 Salomón hizo diez mesas y las colocó en el templo, cinco en el lado sur y cinco en el lado norte. También hizo cien aspersorios de oro. 9 Edificó el atrio de los sacerdotes y el atrio mayor con sus puertas, las cuales recubrió de bronce. 10 La fuente de metal la colocó en la esquina del lado derecho, que da al sureste. 11 También hizo las ollas, las palas y los aspersorios. Así fue como Hiram terminó todo el trabajo que había emprendido para el rey Salomón en el templo de Dios, es decir:

12 las dos columnas;

los dos capiteles en forma de tazón que coronaban las columnas;

las dos redes que decoraban los capiteles;

13 las cuatrocientas granadas, dispuestas en dos hileras para cada red;

14 las bases con sus lavamanos;

15 la fuente de metal y los doce bueyes que la sostenían;

16 las ollas, las tenazas y los tenedores.

Todos los utensilios que Hiram Abí le hizo al rey Salomón para el templo del Señor eran de bronce pulido. 17 El rey los hizo fundir en moldes de arcilla en la llanura del Jordán, entre Sucot y Saretán. 18 Eran tantos los utensilios que hizo Salomón, que no fue posible determinar el peso del bronce utilizado.

19 Salomón también mandó hacer los otros utensilios que estaban en el templo de Dios, es decir:

el altar de oro;

las mesas sobre las cuales se ponía el pan de la Presencia;

20 los candelabros de oro puro con sus respectivas lámparas, para encenderlas en frente del Lugar Santísimo, tal como está prescrito;

21 la obra floral, las lámparas y las tenazas, que también eran de oro puro;

22 las despabiladeras, los aspersorios, la vajilla y los incensarios;

y la entrada del templo, es decir, las puertas interiores del Lugar Santísimo y las puertas de la nave central del templo, las cuales eran de oro.

5Una vez terminada toda la obra que había mandado hacer para el templo del Señor, Salomón hizo traer el oro, la plata y todos los utensilios que su padre David había consagrado, y los depositó en el tesoro del templo de Dios.

Comentario

3. ¿Cómo adoras y cómo sirves?

Una de las cosas que admiro de la iglesia Hillsong es el ejemplo que dan con la excelencia de su alabanza. Prestan una gran atención a cada detalle de su música; acogiendo, reclutando y entrenando voluntarios para asegurar la excelencia de su alabanza.

Me encanta la diversidad de tipos de alabanza que se dan en las diferentes partes de la iglesia. En última instancia, el estilo no es lo importante. Nuestra alabanza debe ser excelente y debe ser una de nuestras mayores prioridades a la hora de usar recursos, porque la hacemos en honor de Dios.

Cuando Salomón comenzó a construir «un templo para honrar el nombre del Señor» (2:1, NTV), dijo: «Voy a edificar un templo majestuoso, pues nuestro Dios es el más grande de todos los dioses [...] porque el templo que voy a edificar será grande y maravilloso» (vv.5,9).

Conseguir la excelencia tiene un costo alto en materiales, tiempo y esfuerzo. Hizo falta poner una atención extraordinaria en los detalles (capítulos 2–4). Los más pequeños detalles tienen que ser de la mayor calidad en el servicio de Dios.

Es por ello que usaron tanto oro (4:21–22). Los ganadores de las competiciones deportivas reciben medallas de oro porque estas representan lo mejor. Así que cuando estamos adorando y sirviendo a Dios, debemos dar lo mejor de nosotros.

Como Pablo escribe a los Colosenses: «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo […] Ustedes sirven a Cristo el Señor.» (Colosenses 3:23–24).

Una vez, el predicador Charles Spurgeon estaba hablando con la persona que limpiaba una casa, la cual acababa de hacerse cristiana. Spurgeon le preguntó qué era lo que había cambiado en su vida con Jesús. De una manera más bien tímida le respondió: «Bueno, señor, ahora barro debajo de las alfombras». Sabía que ahora su trabajo era, en última instancia, un servicio y alabanza a Jesús.

Oración

Señor, ayúdanos a que prestemos atención a cada detalle en nuestra alabanza y nuestro servicio a Ti, y a asegurarnos de que todo lo que hagamos lo hagamos con la mejor de las calidades.

Añadidos de Pippa

1 Corintios 10:12

«Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer».

Suele pasar que las cosas justo comienzan a salir mal —o me doy cuenta de algún fallo— cuando todo está yendo bien. Tenemos que vivir una vida «cuidadosa»; no de una manera restrictiva y aprensiva, sino de una manera esperanzada y realista.

Versículo del día

1 Corintios 10:13

'Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.'
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