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Día 162

Dios usa incluso tus fallos

Sabiduría Salmos 72:1-20
Nuevo Testamento Hechos 7:20-43
Antiguo Testamento 2 Samuel 16:15-18:18

Introducción

Ravi Zacharias recuerda una visita que hizo a un conocido lugar donde fabrican los mejores saris de bodas en el mundo: «Los vestidos se hacían con tal minuciosidad por el detalle, que esperaba encontrarme con un sistema de producción mediante una maquinaria asombrosa. Pero la imagen que tenía no podía distar más de la realidad. Cada sari se confeccionaba individualmente por un equipo compuesto por un padre y un hijo. El padre se sentaba por encima del hijo en una plataforma rodeada por varios carretes de hilo que entrelazaba entre sus dedos. El hijo tenía una sola tarea: a un gesto de su padre tenía que mover el telar de un lado a otro, y así una y otra vez. Esto se repetía durante horas hasta que un diseño magnífico comenzaba a emerger».

«Ciertamente, el hijo tenía la tarea más fácil; solo tenía que moverse cuando su padre hacía un gesto. Pero al servirse de aquel esfuerzo, el padre podía trabajar para realizar un fin que era muy elaborado. En todo el proceso, el padre tenía el diseño en su cabeza y hacía que los hilos adecuados se juntaran».

Ravi Zacharias termina la historia diciendo: «Solo Dios puede tejer un diseño partiendo de los hilos disparejos de nuestras vidas (sufrimientos, éxitos, alegrías o dolor de corazón) para acabar confeccionando un diseño magnífico. Puede que hoy, si te detienes y meditas sobre ello, veas que el Padre busca tejer un hermoso tapiz con tu vida».

Job dijo: «Vida y misericordia me concediste, y tu providencia guardó mi espíritu» (Job 10:12, RVA-2015). Todo lo que sucede en este mundo está dentro de los límites del trabajo que Dios está haciendo. «Providencia» significa la visión de Dios: la manera en la que anticipa y prepara las cosas para el futuro. «Providencia» es la manera en la que Dios guía y conduce la historia de la humanidad; Él está presente y está activo en el mundo, sosteniéndolo y gobernándolo.

También es la manera en la que Él guía y conduce tu vida personal e individualmente. Como escribió el apóstol Pablo: «Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito» (Romanos 8:28). Incluso tus fallos son utilizados por Él para el bien. Puedes estar seguro de la providencia de Dios en todas las circunstancias de tu vida y en los sucesos que ocurren a tu alrededor.

Sabiduría

Salmos 72:1-20

Salmo 72

De Salomón.

1 Oh Dios, otorga tu justicia al rey,
tu rectitud al príncipe heredero.
2 Así juzgará con rectitud a tu pueblo
y hará justicia a tus pobres.

3 Brindarán los montes bienestar al pueblo,
y fruto de justicia las colinas.
4 El rey hará justicia a los pobres del pueblo
y salvará a los necesitados;
¡él aplastará a los opresores!
5 Que viva el rey por mil generaciones,
lo mismo que el sol y que la luna.
6 Que sea como la lluvia sobre un campo sembrado,
como las lluvias que empapan la tierra.
7 Que en sus días florezca la justicia,
y que haya gran prosperidad,
hasta que la luna deje de existir.

8 Que domine el rey de mar a mar,
desde el río Éufrates hasta los confines de la tierra.
9 Que se postren ante él las tribus del desierto;
¡que muerdan el polvo sus enemigos!
10 Que le paguen tributo los reyes de Tarsis
y de las costas remotas;
que los reyes de Sabá y de Seba
le traigan presentes.
11 Que ante él se inclinen todos los reyes;
¡que le sirvan todas las naciones!

12 Él librará al indigente que pide auxilio,
y al pobre que no tiene quien lo ayude.
13 Se compadecerá del desvalido y del necesitado,
y a los menesterosos les salvará la vida.
14 Los librará de la opresión y la violencia,
porque considera valiosa su vida.

15 ¡Que viva el rey!
¡Que se le entregue el oro de Sabá!
Que se ore por él sin cesar;
que todos los días se le bendiga.
16 Que abunde el trigo en toda la tierra;
que ondeen los trigales en la cumbre de los montes.
Que el grano se dé como en el Líbano;
que abunden las gavillas como la hierba del campo.
17 Que su nombre perdure para siempre;
que su fama permanezca como el sol.

Que en su nombre las naciones
se bendigan unas a otras;
que todas ellas lo proclamen dichoso.

18 Bendito sea Dios el Señor, el Dios de Israel,
el único que hace obras portentosas.
19 Bendito sea por siempre su glorioso nombre;
¡que toda la tierra se llene de su gloria!
Amén y amén.

20 Aquí terminan las oraciones de David hijo de Isaí.

Comentario

1. Providencia y oración

Tus oraciones cambian las cosas. No solo afectan a tu propia vida sino que también afectan el curso de la historia.

La manera en la que la providencia y la oración interactúan es un misterio. De alguna manera extraordinaria, tus oraciones afectan el resultado de las cosas que pasan. Dios es soberano y hace cumplir sus designios a lo largo de la historia, y aun siendo soberano te hace parte del proceso de cumplirlos.

Este salmo es la oración de David por su hijo y sucesor, el rey Salomón. Era un poderoso recordatorio de su alto llamado, pero va más allá de lo que humanamente se puede alcanzar. Por ejemplo: «Durará con el sol y la luna, generación tras generación» (v.5, RVA-2015). Su reino es eterno y universal (v.8). Todo esto solo se cumplió, en última instancia, en la persona del Mesías, el hijo de Dios, Jesucristo.

Este salmo es una oración de bendición para el rey, y por medio de él, para que todo el pueblo sea bendecido con «prosperidad» (v.3, NTV). El que es buen líder se preocupará por los pobres y la justicia; como dice The message: «Defiende por favor al pobre, ayuda a los niños de los necesitados, sé duro con los tiranos crueles» (v.4, MSG). El salmo también es una oración para que por su política internacional «en su nombre las naciones se bendigan unas a otras» (v.17).

David proclama: «Que se ore por él sin cesar; que todos los días se le bendiga» (v.15b). Está claro que la bendición de Dios sobre el líder llegará cuando la gente ore por él. No sabemos cómo funciona esto, pero nos muestra que la oración cambia las cosas. En su providencia, Dios toma nuestras oraciones y las usa para traer bendición.

Señor, gracias porque la oración cambia las cosas. Oro por nuestros líderes que tú has puesto para gobernarnos. Dales gracia y sabiduría; enriquece sus vidas para que sean una fuente de fortaleza e inspiración y promuevan Tu honor y Tu gloria.

Nuevo Testamento

Hechos 7:20-43

20 »En aquel tiempo nació Moisés, y fue agradable a los ojos de Dios. Por tres meses se crió en la casa de su padre 21 y, al quedar abandonado, la hija del faraón lo adoptó y lo crió como a su propio hijo. 22 Así Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso en palabra y en obra.

23 »Cuando cumplió cuarenta años, Moisés tuvo el deseo de allegarse a sus hermanos israelitas. 24 Al ver que un egipcio maltrataba a uno de ellos, acudió en su defensa y lo vengó matando al egipcio. 25 Moisés suponía que sus hermanos reconocerían que Dios iba a liberarlos por medio de él, pero ellos no lo comprendieron así. 26 Al día siguiente, Moisés sorprendió a dos israelitas que estaban peleando. Trató de reconciliarlos, diciéndoles: “Señores, ustedes son hermanos; ¿por qué quieren hacerse daño?”

27 »Pero el que estaba maltratando al otro empujó a Moisés y le dijo: “¿Y quién te nombró a ti gobernante y juez sobre nosotros? 28 ¿Acaso quieres matarme a mí, como mataste ayer al egipcio?” 29 Al oír esto, Moisés huyó a Madián; allí vivió como extranjero y tuvo dos hijos.

30 »Pasados cuarenta años, se le apareció un ángel en el desierto cercano al monte Sinaí, en las llamas de una zarza que ardía. 31 Moisés se asombró de lo que veía. Al acercarse para observar, oyó la voz del Señor: 32 “Yo soy el Dios de tus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Moisés se puso a temblar de miedo, y no se atrevía a mirar.

33 »Le dijo el Señor: “Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa. 34 Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse, así que he descendido para librarlos. Ahora ven y te enviaré de vuelta a Egipto.”

35 »A este mismo Moisés, a quien habían rechazado diciéndole: “¿Y quién te nombró gobernante y juez?”, Dios lo envió para ser gobernante y libertador, mediante el poder del ángel que se le apareció en la zarza. 36 Él los sacó de Egipto haciendo prodigios y señales milagrosas tanto en la tierra de Egipto como en el Mar Rojo, y en el desierto durante cuarenta años.

37 »Este Moisés les dijo a los israelitas: “Dios hará surgir para ustedes, de entre sus propios hermanos, un profeta como yo.” 38 Este mismo Moisés estuvo en la asamblea en el desierto, con el ángel que le habló en el monte Sinaí, y con nuestros antepasados. Fue también él quien recibió palabras de vida para comunicárnoslas a nosotros.

39 »Nuestros antepasados no quisieron obedecerlo a él, sino que lo rechazaron. Lo que realmente deseaban era volver a Egipto, 40 por lo cual le dijeron a Aarón: “Tienes que hacernos dioses que vayan delante de nosotros, porque a ese Moisés que nos sacó de Egipto, ¡no sabemos qué pudo haberle pasado!”

41 »Entonces se hicieron un ídolo en forma de becerro. Le ofrecieron sacrificios y tuvieron fiesta en honor de la obra de sus manos. 42 Pero Dios les volvió la espalda y los entregó a que rindieran culto a los astros. Así está escrito en el libro de los profetas:

»“Casa de Israel, ¿acaso me ofrecieron ustedes sacrificios y ofrendas
durante los cuarenta años en el desierto?
43 Por el contrario, ustedes se hicieron cargo del tabernáculo de Moloc,
de la estrella del dios Refán,
y de las imágenes que hicieron para adorarlas.
Por lo tanto, los mandaré al exilio” más allá de Babilonia.

Comentario

2. Providencia y profecía

En este pasaje vemos la manera extraordinaria en la que Dios planeó y preparó la venida de Jesús. Dios en su providencia ve el futuro y así, de manera misteriosa, lo prepara y lo guía. Por lo tanto, puedes confiar en la providencia de Dios en todos los sucesos y circunstancia de tu vida.

El discurso de Esteban repasa las maneras en las que Dios ha guiado y cuidado la historia de Israel, preparando por medio de ella la venida de Jesús. En este tramo del discurso, se centra en particular en Moisés.

Moisés había dicho que Dios suscitaría un profeta como él (Deuteronomio 18:15). Pedro ya había aplicado esta declaración a Jesús (Hechos 3:22–23) y ahora Esteban lo hace también diciendo: «Este Moisés les dijo a los israelitas: “Dios hará surgir para ustedes, de entre sus propios hermanos, un profeta como yo”» (7:37).

Moisés fue un «arquetipo» de Cristo que prefiguró y preparó el camino para él. Entre Moisés y Jesús se dan al menos quince coincidencias:

  • Como Jesús, Moisés no era un bebé común (v.20). Las circunstancias del nacimiento de Moisés y Jesús fueron apropiadamente extraordinarias.
  • Como Jesús (Mateo 2:16–17), Moisés nació en un momento en el que se asesinaba a los bebés recién nacidos (Hechos 7:19–21).
  • Como Jesús (Lucas 2:40), Moisés destacó por su sabiduría (Hechos 7:22).
  • Como Jesús (Juan 7:46), Moisés fue «poderoso en palabra y en obra» (Hechos 7:22).
  • Como Jesús, Moisés vivió una temporada de preparación. Sabemos muy poco acerca de los primeros treinta años de la vida de ambos. Los dos pasaron tiempo siendo preparados para la tarea que les aguardaba (vv.22–23).
  • Como Jesús (Juan 2:16), Moisés expresó una santa ira ante el pecado (Hechos 7:24). Pero, al contrario que Jesús, Moisés cometió un crimen. Pero Dios en su providencia, incluso utilizo aquel error.
  • Como Jesús (Juan 1:11), Moisés fue enviado por Dios para rescatar a su pueblo, pero no fue reconocido como tal en su momento: «Moisés suponía que sus hermanos reconocerían que Dios iba a liberarlos por medio de él, pero ellos no lo comprendieron así» (Hechos 7:25).
  • Como Jesús (2 Corintios 5:19), Moisés procuró la reconciliación. Moisés «trató de reconciliarlos» (Hechos 7:26).
  • Como Jesús (Juan 5:22), Moisés es descrito como gobernador y juez. Se dijo de Moisés: «¿Y quién te nombró a ti gobernante y juez sobre nosotros?» (Hechos 7:27).
  • Como Jesús (Lucas 3:22), Moisés escuchó la voz del Señor (Hechos 7:31).
  • Como Jesús (Juan 1:14; 2:21), Moisés reconoció que el lugar santo no era una localización religiosa específica, sino allí donde Dios está presente. En el caso de Moisés lo estuvo en la zarza ardiente donde Dios declaro: «Estás pisando tierra santa» (Hechos 7:33).
  • Como Jesús (Juan 8:36), Moisés liberó al pueblo de la opresión (Hechos 7:34).
  • Como Jesús (4:11), Moisés fue incomprendido y rechazado por su propia gente: «Moisés, a quien habían rechazado... lo rechazaron» (7:35,39).
  • Como Jesús (2 Corintios 1:10), Moisés consiguió liberar a su pueblo y así «los sacó de Egipto» (Hechos 7:36).
  • Como Jesús (2:36), el rechazo hacia Moisés hizo recaer el juicio de Dios, pero acabó llevando a la victoria (7:42). Como lo explicó el apóstol Pedro en el día de Pentecostés: «Este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías» (Hechos 2:36).

Señor, gracias por la manera asombrosa y sorprendente en la que haces que se cumplan Tus propósitos a lo largo de la historia y por medio de Tus profetas como Moisés. Pongo hoy mi confianza en Tu providencia en todos los sucesos y circunstancias de mi vida.

Antiguo Testamento

2 Samuel 16:15-18:18

El consejo de Husay y Ajitofel

15 Mientras tanto, Absalón y todos los israelitas que lo seguían habían entrado en Jerusalén; también Ajitofel lo acompañaba. 16 Entonces Husay el arquita, amigo de David, fue a ver a Absalón y exclamó:

—¡Viva el rey! ¡Viva el rey!

17 Absalón le preguntó:

—¿Así muestras tu lealtad a tu amigo? ¿Cómo es que no te fuiste con él?

18 —De ningún modo —respondió Husay—. Soy más bien amigo del elegido del Señor, elegido también por este pueblo y por todos los israelitas. Así que yo me quedo con usted. 19 Además, ¿a quién voy a servir? Serviré al hijo, como antes serví al padre.

20 Luego le dijo Absalón a Ajitofel:

—Pónganse a pensar en lo que debemos hacer.

21 Ajitofel le respondió:

—Acuéstese usted con las concubinas que su padre dejó al cuidado del palacio. De ese modo todos los israelitas se darán cuenta de que Su Majestad ha roto con su padre, y quienes lo apoyan a usted se fortalecerán en el poder.

22 Entonces instalaron una tienda de campaña en la azotea para que Absalón se acostara con las concubinas de su padre a la vista de todos los israelitas. 23 En aquella época, recibir el consejo de Ajitofel era como oír la palabra misma de Dios, y esto era así tanto para David como para Absalón.

17Además, Ajitofel le propuso a Absalón lo siguiente:

—Yo escogería doce mil soldados, y esta misma noche saldría en busca de David. 2 Como él debe de estar cansado y sin ánimo, lo atacaría, le haría sentir mucho miedo y pondría en fuga al resto de la gente que está con él. Pero mataría solamente al rey, 3 y los demás se los traería a Su Majestad. La muerte del hombre que usted busca dará por resultado el regreso de los otros, y todo el pueblo quedará en paz.

4 La propuesta le pareció acertada a Absalón, lo mismo que a todos los ancianos de Israel, 5 pero Absalón dijo:

—Llamemos también a Husay el arquita, para ver cuál es su opinión.

6 Cuando Husay llegó, Absalón le preguntó:

—¿Debemos adoptar el plan que Ajitofel nos ha propuesto? Si no, ¿qué propones tú?

7 —Esta vez el plan de Ajitofel no es bueno —respondió Husay—. 8 Usted conoce bien a su padre David y a sus soldados: son valientes, y deben estar furiosos como una osa salvaje a la que le han robado su cría. Además, su padre tiene mucha experiencia como hombre de guerra y no ha de pasar la noche con las tropas. 9 Ya debe de estar escondido en alguna cueva o en otro lugar. Si él ataca primero, cualquiera que se entere dirá: “Ha habido una matanza entre las tropas de Absalón.” 10 Entonces aun los soldados más valientes, que son tan bravos como un león, se van a acobardar, pues todos los israelitas saben que David, su padre, es un gran soldado y cuenta con hombres muy valientes.

11 »El plan que yo propongo es el siguiente: Convoque Su Majestad a todos los israelitas que hay, desde Dan hasta Berseba. Son tan numerosos como la arena a la orilla del mar, y Su Majestad mismo debe dirigirlos en la batalla. 12 Atacaremos a David, no importa dónde se encuentre; caeremos sobre él como el rocío que cae sobre la tierra. No quedarán vivos ni él ni ninguno de sus soldados. 13 Y si llega a refugiarse en algún pueblo, todos los israelitas llevaremos sogas a ese lugar, y juntos arrastraremos a ese pueblo hasta el arroyo, de modo que no quede allí ni una piedra.

14 Absalón y todos los israelitas dijeron:

—El plan de Husay el arquita es mejor que el de Ajitofel.

Esto sucedió porque el Señor había determinado hacer fracasar el consejo de Ajitofel, aunque era el más acertado, y de ese modo llevar a Absalón a la ruina.

15 Entonces Husay les dijo a los sacerdotes Sadoc y Abiatar:

—Ajitofel les propuso tal y tal plan a Absalón y a los ancianos de Israel, pero yo les propuse este otro. 16 Dense prisa y mándenle este mensaje a David: “No pase Su Majestad la noche en los llanos del desierto; más bien, cruce de inmediato al otro lado, no vaya a ser que Su Majestad y quienes lo acompañan sean aniquilados.”

17 Jonatán y Ajimaz se habían quedado en Enroguel. Como no se podían arriesgar a que los vieran entrar en la ciudad, una criada estaba encargada de darles la información para que ellos se la pasaran al rey David. 18 Sin embargo, un joven los vio y se lo hizo saber a Absalón, así que ellos se fueron de allí en seguida. Cuando llegaron a la casa de cierto hombre en Bajurín, se metieron en un pozo que él tenía en el patio. 19 La esposa de aquel hombre cubrió el pozo y esparció trigo sobre la tapa. De esto nadie se enteró. 20 Al pasar los soldados de Absalón por la casa, le preguntaron a la mujer:

—¿Dónde están Jonatán y Ajimaz?

—Cruzaron el río —respondió ella.

Los soldados salieron en busca de ellos, pero como no pudieron encontrarlos, regresaron a Jerusalén. 21 Después de que los soldados se fueron, Jonatán y Ajimaz salieron del pozo y se dirigieron adonde estaba David para ponerlo sobre aviso. Le dijeron:

—Crucen el río a toda prisa, pues Ajitofel ha aconsejado que los ataquen.

22 Por tanto, David y quienes lo acompañaban se fueron y cruzaron el Jordán antes de que amaneciera. Todos sin excepción lo cruzaron. 23 Ajitofel, por su parte, al ver que Absalón no había seguido su consejo, aparejó el asno y se fue a su pueblo. Cuando llegó a su casa, luego de arreglar sus asuntos, fue y se ahorcó. Así murió, y fue enterrado en la tumba de su padre.

24 David se dirigió a Majanayin, y Absalón lo siguió, cruzando el Jordán con todos los israelitas. 25 Ahora bien, en lugar de Joab, Absalón había nombrado general de su ejército a Amasá, que era hijo de un hombre llamado Itrá, el cual era ismaelita y se había casado con Abigaíl, hija de Najás y hermana de Sarvia, la madre de Joab. 26 Los israelitas que estaban con Absalón acamparon en el territorio de Galaad.

27 Cuando David llegó a Majanayin, allí estaban Sobí hijo de Najás, oriundo de Rabá, ciudad amonita; Maquir hijo de Amiel, que era de Lo Debar; y Barzilay el galaadita, habitante de Roguelín. 28 Éstos habían llevado camas, vasijas y ollas de barro, y también trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, 29 miel, cuajada, queso de vaca y ovejas. Les ofrecieron esos alimentos a David y a su comitiva para que se los comieran, pues pensaban que en el desierto esta gente habría pasado hambre y sed, y estaría muy cansada.

Muerte de Absalón

18David pasó revista a sus tropas y nombró jefes sobre grupos de mil y de cien soldados. 2 Los dividió en tres unidades y los envió a la batalla. La primera unidad estaba bajo el mando de Joab, la segunda bajo el mando de Abisay, hijo de Sarvia y hermano de Joab, y la tercera bajo el mando de Itay el guitita.

—Yo los voy a acompañar —dijo el rey.

3 Pero los soldados respondieron:

—No, Su Majestad no debe acompañarnos. Si tenemos que huir, el enemigo no se va a ocupar de nosotros. Y aun si la mitad de nosotros muere, a ellos no les va a importar. ¡Pero Su Majestad vale por diez mil de nosotros! Así que es mejor que se quede y nos apoye desde la ciudad.

4 —Bien —dijo el rey—, haré lo que les parezca más conveniente.

Dicho esto, se puso a un lado de la entrada de la ciudad, mientras todos los soldados marchaban en grupos de cien y de mil. 5 Además, el rey dio esta orden a Joab, Abisay e Itay:

—No me traten duro al joven Absalón.

Y todas las tropas oyeron las instrucciones que el rey le dio a cada uno de sus generales acerca de Absalón.

6 El ejército marchó al campo para pelear contra Israel, y la batalla se libró en el bosque de Efraín. 7 La lucha fue intensa aquel día: hubo veinte mil bajas. Sin embargo, los soldados de David derrotaron allí al ejército de Israel. 8 La batalla se extendió por toda el área, de modo que el bosque causó más muertes que la espada misma.

9 Absalón, que huía montado en una mula, se encontró con los soldados de David. La mula se metió por debajo de una gran encina, y a Absalón se le trabó la cabeza entre las ramas. Como la mula siguió de largo, Absalón quedó colgado en el aire. 10 Un soldado que vio lo sucedido le dijo a Joab:

—Acabo de ver a Absalón colgado de una encina.

11 —¡Cómo! —exclamó Joab—. ¿Lo viste y no lo mataste ahí mismo? Te habría dado diez monedas de plata y un cinturón.

12 Pero el hombre respondió:

—Aun si recibiera mil monedas, yo no alzaría la mano contra el hijo del rey. Todos oímos cuando el rey les ordenó a usted, a Abisay y a Itay que no le hicieran daño al joven Absalón. 13 Si yo me hubiera arriesgado, me habrían descubierto, pues nada se le escapa al rey; y usted, por su parte, me habría abandonado.

14 —No voy a malgastar mi tiempo contigo —replicó Joab.

Acto seguido, agarró tres lanzas y fue y se las clavó en el pecho a Absalón, que todavía estaba vivo en medio de la encina. 15 Luego, diez de los escuderos de Joab rodearon a Absalón y lo remataron.

16 Entonces Joab mandó tocar la trompeta para detener a las tropas, y dejaron de perseguir a los israelitas. 17 Después tomaron el cuerpo de Absalón, lo tiraron en un hoyo grande que había en el bosque, y sobre su cadáver amontonaron muchísimas piedras. Mientras tanto, todos los israelitas huyeron a sus hogares.

18 En vida, Absalón se había erigido una estela en el valle del Rey, pues pensaba: «No tengo ningún hijo que conserve mi memoria.» Así que a esa estela le puso su propio nombre, y por eso hasta la fecha se conoce como la Estela de Absalón.

Comentario

3. Providencia y protección

Puedes confiarle a Dios tu futuro, tu familia, tu iglesia y tu nación. El universo entero está en Sus manos y Él hace que se lleven a cabo Sus propósitos.

Dios está trabajando a lo largo de todos los sucesos humanos aquí descritos.

El consejo de Ajitofel «era como oír la palabra misma de Dios» (16:23). Para que podamos dar algún consejo valioso, tenemos que ser personas que consultan con el Señor de antemano, para saber lo que Dios está haciendo y cuál es Su voluntad.

Si Absalón hubiera seguido el consejo de Ajitofel, habría sido desastroso para David. En vez de eso, Absalón eligió ignorar el sabio consejo de Ajitofel y siguió el mal consejo de Husay.

En este pasaje vemos lo que Dios estaba haciendo en aquella situación. El cuidado providencial y la protección de Dios estaban sobre David «porque el Señor había determinado hacer fracasar el consejo de Ajitofel» (17:14). Aquella fue una respuesta al espíritu de la oración de David.

Vemos aquí como Dios es la mano que no se ve y que gobierna la historia. David y todo el resto de personas que formaban parte de aquel drama tuvieron un gran poder y una gran libertad para actuar, pero no fueron libres para actuar como si el Señor no estuviera allí.

Gracias Señor porque estás a cargo de la historia humana y Tú reinas gobiernando universo. Gracias porque trabajas en todas las cosas para el bien de aquellos que te aman y han sido llamados conforme a tu designio (Romanos 8:28).

Añadidos de Pippa

2 Samuel 16:15–18:18

¿Cuál era el problema de Absalón? Lo tenía todo, era bello, rico y poderoso. ¿Cómo pudo llegar al punto de querer asesinar a su padre? Estaba enojado porque David le dio a Amnón el manejo de la situación. Era orgulloso, envidioso y celoso. Por causa de las acciones de Absalón murieron 20 000 hombres (18:7). El enojo de una persona puede causar muchísimo daño; nuestras actitudes afectan la vida de la gente que nos rodea. Podemos sembrar odio o amor.

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