Diez consejos importantes para los mensajeros de Dios

March 27 dia 86

Diez consejos importantes para los mensajeros de Dios

La resurrección física de Jesucristo es la piedra angular del cristianismo. La resurrección de Jesús confirma todo lo que Él dijo acerca de quién era. No se trata de una figura histórica fallecida hace tiempo, realmente era un hombre cuya identidad era Dios. Resucitó, vive hoy y tú puedes ser su mensajero.

Billy Graham ha grabado sus últimas palabras como mensajero de Dios al mundo. ¡Son las palabras que dirá en su propio funeral! Hablará a la gente mediante un mensaje grabado, recordando que hay vida más allá de la tumba y llamando a todo el que escucha a poner su fe en Jesús.

Desde que Dios lo llamó en 1934, a los 16 años de edad, ha sido un mensajero fiel del evangelio. Ha hablado personalmente sobre Jesús a más de 200 millones de personas. Ha sido amigo y consejero de diez presidentes norteamericanos. La audiencia de toda su vida, incluyendo las transmisiones por radio y televisión, supera los 2002 millones. Ha estado determinado a aprovechar al máximo cada oportunidad, incluyendo su propio funeral, para compartir el mensaje de Dios al mundo.

«Mi mensajero» es la forma en que Dios describe a Juan el Bautista (Lucas 7:27). Tú también puedes ser un mensajero de Dios. Jesús habla de «la palabra acerca del reino» (Mateo 13:19). En el Nuevo Testamento «el mensaje» es un sinónimo de «el evangelio» (ver Hechos 2:41; 4:4; 10:44 y otros). Nuestra tarea consiste tanto en escuchar este mensaje como en declararlo a los demás (1 Juan 1:5). 

1. Permanece junto a Dios

Salmos 37:32-40

Si quieres escuchar el mensaje de Dios «espera en el Señor, y vive según su voluntad» (v.34a). «La salvación de los justos viene del Señor; él es su fortaleza en tiempos de angustia. El Señor los ayuda y los libra; los libra de los malvados y los salva, porque en él ponen su confianza» (vv.39-40).

Señor, ayúdame a estar cerca de ti, permanecer en tus caminos y esperar en ti.

2. Busca la paz

Los mensajeros de Dios deben ser mensajeros de paz: «…hay porvenir para quien busca la paz» (v.37b). No deberían ser agitadores ni provocar división innecesaria. En cambio, ser personas de paz. Jesús dijo: «Dichosos los que trabajan por la paz» (Mateo 5:9).

Señor, hazme un instrumento de tu paz. Que donde haya odio permíteme sembrar amor.

3. No juzgues

Lucas 6:37-7:10

Jesús dice: «No juzguen, y no se les juzgará» y «No condenen, y no se les condenará» (6:37). La famosa historia de Jesús sobre tratar de quitar una «astilla» en el ojo de alguien cuando tenemos una «viga» en nuestro propio ojo desafía nuestras actitudes (vv.41-42). Es mucho más fácil ver las faltas de quienes nos rodean que ver nuestros propios fallos y debilidades. Si vivimos de este modo, siempre estaremos enfrentándonos con los demás.

Necesito prestar más atención a mis propios defectos y las áreas donde debo crecer. Solo entonces podré ayudar a reconciliar a otras personas con Dios en sus luchas. Cuando tratas a los demás con la misma paciencia que Dios te muestra a ti, eres más propenso a llevarte bien con la gente y reconocer el valor de los ministerios de otras personas.

Señor, ayúdame a quitar las «vigas» de mi vida y a extender gracia hacia quienes me rodean.

4. Perdona a los demás

Jesús dijo: «Perdonen, y se les perdonará» (v.37b). Perdona a las personas aunque no lamenten sus faltas. El perdón ahorra el malgasto de ira, el costo del odio y el derroche de energía. El perdón que Dios te ofrece debería ser un círculo virtuoso que desborde en tus relaciones con los demás.

Señor, gracias por haberme perdonado. Ayúdame a perdonar a los demás, sin importar si lamentan o no lo que hayan hecho.

5. Ofrenda tu vida

Como vimos ayer, la generosidad está en el corazón del cristianismo. En este pasaje Jesús reitera aquel mensaje: «Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes» (v.38).

Señor, ayúdame a reflejar tu generosidad en mi actitud hacia los demás. Ayúdame a buscar lo bueno en los otros, a perdonar y dar.

6. Engancha tu carro a una estrella

«Engancha tu vagón a una estrella» fue el mejor consejo que me dieron cuando buscaba un lugar para capacitarme como pastor. Jesús dijo: «El discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el que haya completado su aprendizaje, a lo sumo llega al nivel de su maestro» (v.40). Al mirar a Sandy Millar supe que él era esa «estrella» a quien quería parecerme. Por lo tanto, quería ser capacitado bajo su liderazgo porque aunque yo sentía que nunca igualaría la sabiduría y los dones de mi maestro, al menos sabía hacia qué objetivo apuntaba.

Esta es la razón por la que suelo leer biografías de personas como William Wilberforce, el papa Juan Pablo II y Billy Graham. Sus ejemplos nos enriquecen e inspiran a apuntar más alto. Desde luego, en última instancia Jesús es la única estrella. Engancha tu vagón a Él.

Señor, gracias por los héroes de la fe que han vivido antes de mí y por los líderes que has puesto en mi vida. Ayúdame a aprender de ellos y procurar crecer en mi caminar contigo.

7. Guarda tu corazón

Jesús dice: «El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca» (v.45). Si quieres ser un mensajero de Dios tienes que llenar tu corazón con su mensaje, su presencia y su amor. Billy Graham siempre solía decir que le gustaba hablar «desde la abundancia del corazón».

Señor, ayúdame a guardar mi corazón y atesorar el bien. Como oró David, «crea en mí, oh Dios, un corazón limpio» (Salmo 51:10).

8. Obedece la Palabra de Dios

Superficialmente las dos casas se veían iguales. Pero la que colapsó no tenía cimientos (Lucas 6:49). Jesús dijo: «Pero el que oye mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que construyó una casa sobre tierra y sin cimientos» (v.49).

La diferencia entre las dos es que la persona sabia oye el mensaje y lo pone en práctica (v.47). No es suficiente con estudiar el mensaje de Dios. Debemos vivirlo. Conocer la Palabra de Dios y obedecerla debería ser el cimiento de tu vida.

Señor Jesús, ayúdame a escuchar tus palabras y ponerlas en práctica.

9. Sométete a la autoridad

Toda autoridad viene de estar sometido a otra autoridad. El centurión reconocía que la autoridad de Jesús procedía de estar sometido a la autoridad, así como su propia autoridad como centurión para dar órdenes venía de estar «bajo autoridad» (7:8).

Tu mensaje tendrá autoridad si estás sometido a la autoridad de Dios y eres guiado por su Espíritu Santo. Esta autoridad no te pertenece: eres autorizado por Dios para ser su mensajero. El apóstol Pablo habló de ser un «embajador» del evangelio (2 Corintios 5:20).

Señor Jesús, gracias por haberme autorizado a ser tu mensajero. Ayúdame a ser un fiel embajador del evangelio ante quienes me rodean.

10. Termina bien

Números 22:21-23:26

Según el Nuevo Testamento, la vida de Balán fue un contraejemplo. Se lo cita como ejemplo de falso profeta: «Han abandonado el camino recto, y se han extraviado para seguir la senda de Balán, hijo de Bosor, a quien le encantaba el salario de la injusticia. Pero fue reprendido por su maldad: su burra (una muda bestia de carga) habló con voz humana y refrenó la locura del profeta» (2 Pedro 2:15-16).

Es una advertencia a no ignorar la guía del Espíritu Santo. Tres veces el ángel del Señor trató de evitar que Balán fuera con Balac. Pero Balán estaba determinado a ir pese al hecho de que el ángel del Señor tratara de interponerse en su camino y le dijera: «¿No te das cuenta de que vengo dispuesto a no dejarte pasar porque he visto que tus caminos son malos?» (Números 22:32).

Balán iba a aceptar un pago por darle a Balac el oráculo que quería escuchar. Pero en el pasaje de hoy vemos que en un momento determinado Balán había intentado hacer lo correcto. Dijo «Solo que no podré decir nada que Dios no ponga en mi boca» (22:38; ver también 23:8,12,26).

La vida de Balán es una advertencia de que incluso quienes son usados por Dios pueden llegar acabar metiéndose en un lío. Es de mucho aliento seguir haciendo lo que Balán, en un momento dado comenzó a hacer: escuchar el mensaje de Dios y transmitírselo a los demás y así terminar bien.

Señor, ayúdame a ser un mensajero fiel. Quiero ser sensible a la guía de tu Espíritu Santo, a seguirte a donde me guíes y permanecer fiel hasta el final.

Pippa añade

Números 22:21-28

No me gusta que la gente sea cruel con los animales. En ocasiones los animales son más sensibles que los humanos, como en este caso donde la burra de Balán lo había servido fielmente. Dios puede incluso usar animales para hablarnos.

Balán estaba determinado a avanzar pese a los obstáculos. La dificultad a la que nos enfrentamos en la vida es descubrir cuál es el plan de Dios. A veces resulta difícil discernir si Dios nos está impidiendo transitar un camino desastroso o si se trata de oposición ante la que tenemos que orar para derrotarla. Sea cual sea la situación, la clave es la oración. 

Referencias

Nueva Versión Inernacional (NVI)

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